Jesús Castañón __________________

Jesús Castañón Díaz (1928-1990)

Vida l Obra l Semblanzas l Estudios

 

Romances de grisú

Jesús Castañón Díaz

- I -

Llenan la noche de cantos

muchachos de boina negra,

dura mano, duro gesto

y altiva frente minera.

Por el Río Negro* danzan

las sombras de las quimeras.

Yo también llevo carbón

y dinamita en las venas.

 

Yo era un niño minero:

tan pronto caballista*

como rampero*.

-Arre, «mulina Torda»*.

-Apártate, Romero*.

Tenía sobreguías*

y rampas y conveyos*.

Y ganaba, ganaba

muchísimo dinero...

_________

(*) Río Negro. Todo río sucio de carbón. Aquí se refiere al río Aller.

(*) Caballista. Que saca el carbón al exterior en trenes arrastrados por mulas o caballos.

(*) Rampero. Ayudante de picador, guaje o muchacho.

(*) Torda. Nombre de una mula. Por extensión es sinónimo de toda mula. Los mineros se encariñan tanto con las bestias que hay varias canciones sobre dicho asunto. Una dice:

« Tengo decii a mio madre

que me eche más merienda;

tengo una mulina torda,

tengo que partir con ella».

(*)Romero. Nombre de un caballo.

(*) Sobreguía. Galería más alta que la principal.

(*)Conveyo. Sistema mecánico de desplazamiento del carbón que va pasando por diversas chapas oscilatorias. Una dudosa tradición de etimología popular atribuye su procedencia a una lógica desfiguración del término francés Convoyeur (transportador mecánico, cinta mecánica, coladero oscilante...), que figuraba en el embalaje de dicha máquina. Tal vez, por analogía, se ha atribuido parecido proceso lingüístico para explicar turbinel, «rastrillador mecánico» (usado en minas de Reocín, Santander), antaño movido por «turbina de aire» y para La Machina -nombre propio de una grúa del muelle de Santander (embalaje, "machine").

***

Por el oscuro pozo

de mis recuerdos

navegan vagonetas

y crisantemos.

 

Las montañas:

vacías las entrañas.

Y los ríos:

cachas de ébano frío.

Los mineros:

alegría por fuera,

penas por dentro.

 

Por el estrecho sendero

serpentean lamparillas

de mineros,

¿Son estrellas que en la noche

el monte colgó del cielo?

Por entre aullidos de lobos

que perforan el silencio

¡qué bien cantan

los mineros!

 

¡Cómo resuenan sus voces

de duro bronce

a lo lejos!

 

De la botella al vaso

sin rampas ni costeros,

canta la sidra a coro

con los jilgueros.

Ya bulle en los campanos*

el vino nuevo.

¡Viva la vida

de los mineros!

 

Al picador, el dinero

las palomas se lo comen.

Ni baja la plata al huerto.

Ni sube hasta el cielo el cobre*.

Vino. Más vino

para los picadores.

 

Alma de roble,

diamante,

hierro.

Tensa ballesta

de duro acero.

Enhiesta lanza

de alabarderos.

No se doblegan

nuestros mineros.

-Rampero:

canta tu alegre canción,

mientras los viejos conveyos

rumian sobre su tambor

antiguos aires mineros.

Yo quiero escuchar tu voz

antes de que en el silencio

la tragedia del grisú

suelte sus voraces perros.

_________

(*) Campano. Vaso grande de vino.

(*) Cobre. Aquí tiene la acepción de dinero.

***

En la azulada garganta

puso la muerte veneno.

Y se helaron las canciones

sobre su pulso desierto

-río de sangre cortado

en su joven nacimiento-.

Ahora parece el tajo

un callado cementerio.

 

Toma un campano, rampero.

Este vino es el cordón

que te unirá al Universo.

Yo montaré mi canción

sobre tu potro ligero:

por el puente, sobre el río;

por el monte, sobre el cierzo;

por la calle, sobre el polvo

de brillante carbón negro.

Allá en el fondo, los pozos

alzan su ciprés de hierro.

Y las turbias bocaminas

parecen lobos hambrientos.

¡Cómo resuenan disparos

de dinamita a lo lejos!

Toma un campano,

rampero.

 

Los artilleros* dan fuego.

Retumba la galería.

Retumba la sobreguía.

Retumba el pueblo.

¡Ay, niña, cómo huele

la dinamita a heno!

 

Boca de mina:

boca de lobo.

Joven rampero:

muerto pimpollo.

Sois los mineros

claveles rojos.

Sangre en el aire;

sombra en los ojos.

Sobre los labios,

un gesto docto.

Los hombres mueren

como vosotros.

 

Coladero:

por tu garganta de lobo

subió de la mina al cielo

el alma de aquel rampero.

Coladero:

tiburón de vientre negro.

Boca de cañón abierta

sobre los prados de ensueño.

Por tu empinado sendero:

¡cuántas lámparas bajaron!,

¡cuántos ángeles subieron!

 

La roja sangre hervía

sobre las escombreras.

Hecha un volcán de heridas,

la mula Volandera*

soñaba con Castilla

de verdes alamedas.

Sus altas herraduras

trillaban las estrellas.

Y ángeles caballistas

velaban a su vera.

 

Suenan los zuecos

entre las bestias.

Y el latiguillo

de las blasfemias.

Sacos por tocas.

Anchas caderas.

Madre: ya pasan

las carboneras*

 

Gaita, tambor, alegría:

Los mineros

¡cómo queman el dinero,

madre mía!

En la traca de los fuegos

arde una voz femenina:

«Mi madre quería casame

con unu de la oficina.

Y yo lu quiero mineru

que salga y entre a la mina».

Ya se hicieron los mineros

dueños de la romería.

-Fallo los oros.

-Y yo los bastos.

-Sólo de copas

voy arreglado.

La sidra cae

desde lo alto:

espuma blanca,

pulmón dorado,

suave campana

sobre los vasos,

falaz sirena

de dulce canto.

-¡Las veinte en copas!

-¡Mis veinte en bastos!

-¡Ay, cómo trotan

mis dos caballos!

Sobre la mesa,

cuatro cayados,

cuatro ramperos,

cuatro campanos.

 

Aire, de polvo lleno.

Los toros de la noche,

embisten al silencio.

Retumba el castillete*,

las jaulas, los conveyos...

El Río Negro arrastra

tragedias y recuerdos:

Suenan voces serranas;

a veces, juramentos;

y un coro de martillos

de picadores muertos.

_________

(*) Artillero. Obrero encargado de volar los barrenos.

(*) Volandera. Nombre de una mula, Alude a su velocidad.

(*) Carbonera. Mujer que se dedica a transportar a domicilio el cupo de carbón asignado a los socios de la empresa minera. Solían hacerlo con asnos, aunque actualmente se emplea como vehículo más corriente la furgoneta.

(*) Castillete. Armazón de hierro situado sobre el pozo y del cual penden las jaulas.

 

Canto al Nalón

Sama te metió su estoque

por tus pulmones de nácar,

bravío toro minero

de la montañosa Tarna.

Tejió el Caudal banderillas

de fuego en su roja fragua;

y un redoble de cañones

relumbró sobre tus astas.

Negro calamar inmenso,

negra mina en la mirada,

negra agonía de cuervo

entre las gaviotas blancas,

bramido de dinamita

que en las estrellas estalla,

muere el minero Nalón

en San Esteban de Pravia.

 

Relevo de medianoche

a la bocamina llega.

Sobre la nieve del monte

están claras aún sus huellas:

una manada de lobos

les ha seguido de cerca.

Entre la luna y la nieve

seis lámparas* centellean.

La muerte les vio venir

y subió al tajo ligera.

Brigadas de salvamento*

se afanan en su tarea.

Dos grandes mastines negros

aúllan sobre Moreda.

Al amanecer, los gallos

no dieron su rojo alerta.

Tristes mineros bajaron

tres pardas camillas negras.

Tres viudas jóvenes lloran

sus tres trágicas tragedias.

Al cuadro del lampistero*

tres fichas menos le quedan.

Y en los mástiles está

a media asta la bandera.

 

Ojos heridos de fuego,

pasean su muerte a hombros

los mineros.

Por las trágicas esquelas:

nombres de sus compañeros.

Se estremece el escuadrón.

Y descarga el aguacero.

 

En tu pupila veo

cien enlutadas prendas.

El suelo, negro polvo.

Y el cielo, nubes negras.

Yo presiento que pronto

te morirás, Moreda.

Los castilletes tañen

su campana agorera.

Y por las bocaminas

la muerte se pasea.

 

Galgos heridos de acero,

pensativos «silicosos»

se pasean por el pueblo.

Pálidos sobre la cama

y sobre la tumba muertos,

en otoño, desplomados,

uno a uno van cayendo.

Y los postes de la luz

se llenan de nombres negros.

 

Toro de la galería.

Toro de los coladeros.

Toro de la sobreguía.

El toro de la tragedia

va tallando sus heridas

por el enlutado ruedo

de la mina.

Altas mampostas*: la muerte

dura estocada perfila

y en el oscuro silencio

prepara sus banderillas.

Por la bocamina cruza

un desfile de camillas.

Y cicatrices azules

marcan antiguas cogidas,

Mineros, bravos toreros

con pudor y valentía,

por abismales senderos

bajan a la enfermería.

Toro de la galería.

Toro de los coladeros.

Toro de la sobreguía.

 

Francisco Suárez Garcia,

minero entre los mineros,

con aires de senador

se pasea por el pueblo:

blancas canas, boina grande,

los ojos de carbón negro,

recio andar, altiva frente,

espaldas de vagonero.

Con «el propiu hachu» cortó

su perdido brazo izquierdo,

regando la galería

de roja sangre de ciervo.

Francisco Suárez García

-galería de recuerdos-

por oscuras sobreguías

se dirige al cementerio.

Como una máquina vieja

su pipa humea a lo lejos.

_________

(*) Lámpara. La usada en la mina lleva una red protectora. Su llama denota la presencia del gas. Se usan también lámparas eléctricas. En sentido figurado simboliza a los trabajadores: «un pozo de quinientas lámparas».

(*) Brigadas de salvamento. Equipadas con caretas antigás, siempre dispuestas para los posibles accidentes. Suelen estar formadas por mineros veteranos, especialmente entrenados para dichas tareas.

(*) Lampistero. El que repara y guarda las lámparas en la lampistería.

(*) Mamposta. Poste ligero para apuntalar la explotación.

 

- II -

Ingente mástil de hierro

sobre las colinas negras.

Duro bisturí que busca

la savia de negra vena.

Cruel estoque, clavado

al corazón de la tierra.

Esqueleto de cemento

sin alma y aún sin tragedia.

La sangre que te salpica

no remueve tu conciencia.

 

Qué gran antorcha

para un entierro:

alma de yunque,

nervios de acero,

mascota eterna

del cementerio,

voraces fauces

de carnicero,

gran catacumba

de los mineros.

 

Alta torre de hierro,

barandilla siniestra,

los dos focos del pozo

te apuñalan, Moreda.

La muerte, por sus altas

barandas se recrea,

orgullosa y altiva

de su triunfal carrera.

Un largo mar de cruces

-bajo las escombreras-

señala sus victorias

y grita tu tragedia.

 

Por las venas de acero del pozo

-mastodonte de negro esqueleto-

la campana de alarma repica

con latido de trágico acento,

Baja la jaula

de los mineros.

Sube la jaula.

¡Qué gran silencio!

 

La sirena del pozo

perfora el firmamento.

A su compás se acercan

cuadrillas de mineros.

La gran cruz de granito

les da su abrazo inmenso.

Rojos cigarros marcan

minutos de silencio.

Todos a una se apagan.

Las jaulas bajan luego.

Sobre las galerías,

y más en el crucero*,

flotan nombres de novias,

risas y juramentos.

Fuera sólo se oye

el tambor del herrero

o garlopas que escriben,

pacientes, verso a verso.

Y las sirenas siguen

arcando los relevos.

Medianoche: los gallos

quedaron en silencio:

«Explosión de grisú

y once mineros muertos».

 

Pasada la medianoche,

entraron los artilleros,

dieron la pega* y tembló

con sus disparos el pueblo.

Las mil bombillas del monte

guiñaron sus parpadeos

sobre las duras entrañas

del trágico Río Negro.

Entre vías y escombreras,

en continuado acecho,

paseaban los jurados*

su monótono sendero.

No suena ruido en el pozo

y los gallos se durmieron.

A sus pies, como un cachorro,

yace inerme el cementerio.

Negros filones de nubes

cubren el hastial del cielo.

Y las sordas bocaminas

impusieron el silencio.

Por el monte bajan grupos

de ágiles gamos ramperos

que, entre pesar y alegría,

salmodian su romancero:

«En la mina Tarancón*

murieron doce mineros.

Mira, mira, Maruxiña,

mira, mira, cómo vengo.

Murieron tres capataces

y un mecánico tornero.

Mira, mira, Maruxiña,

mira, mira, cómo vengo.

Traigo la cara quemada,

que me la ha quemado el viento*.

Mira, mira, Maruxiña,

mira, mira, cómo vengo».

_________

(*) Crucero. Lugar interior de la mina, donde se cruzan las vías procedentes de varías galerías.

(*) Pega. Dar la pega: acción de pegar fuego a un barreno o conjunto de cartuchos.

(*) Jurado. Guarda jurado.

(*) Tarancón. Mina de Caborana, concejo de Aller.

(*) Viento. Grisú.

 

 

- III -

NUEVOS ROMANCES

En mi breve copla

Te diré quién soy:

"De la mina vengo.

Y a la mina voy".

 

Son estas verdes tierras

Sin historia ni torres,

En su prado y su nube,

Eco de vuestros sones,

Latido de martillo,

Canto de picadores,

Sendero de ramperos,

Ruta de los vagones.

Y yo quiero cantarlas

Porque no tienen nombre.

Por las altas escolleras

de mis mares sin surcar

los mineros de Moreda

no cesan de navegar.

De montaña a coladero

retumbando está un cantar:

«Por la mina van los barcos.

Los vagones, por la mar».

 

Dos vagonetas

rasgan el aire.

Dos negros cuervos,

del monte al valle.

Grazna la muerte

sobre los cables.

 

Lámpara: alegre canario

sobre el hombro del rampero.

Lámpara: mudo testigo

de canciones y silencios.

Lámpara: esperanza verde.

Lámpara: amarillo sueño.

Cuando tú te apagues, lámpara,

nosotros habremos muerto.

 

Lavanderas negras*

Por el lavadero

-agua turbia y negra-

lavan el carbón

sucias lavanderas.

Aquí la canción va

por las cadenas.

Murmura quejosa

la colada negra.

¿Dónde está el jabón

y las blancas prendas?

En el corazón

de las lavanderas.

 

El recluta del rampero

-en el tajo nuevo grillo-,

al ver el gigante «monstruo»*

de la manga del martillo,

se cayó sobre la rampa

blanco de azucena y lirios.

No se habló ya de otra cosa

por el tajo, estremecido

de sonoras carcajadas

al compás de los martillos.

_________

(*) Lavanderas negras. Alude a la costumbre antigua de lavar la ropa negra de carbón en el río, asimismo lleno de negro mineral.

(*) «Monstruo». En sentido figurado. Al rampero novato le hacen concebir extrañas alucinaciones en la oscuridad de la mina. Una broma frecuente consiste en hacerle creer que la manga del martillo es un monstruo subterráneo. El martillo es el aparato mecánico para picar carbón, movido por aire comprimido.

 

***

Economato. Charla y más charla.

El río sigue

canta que canta.

Pasan las mulas:

larga reata.

Las dos mujeres

charla que charla.

Pasan mineros:

negra mirada.

Las tres mujeres

charla que charla.

Fin de jornada.

A la cadera

sus manos anchas,

cuatro mujeres

charla que charla.

 

La antigua galería.

La galería corta.

Cuando la mina era

una mina aún en sombras,

diminuta pupila,

suave raposa,

agujero de topo,

nido de alondra.

Cuando eran los mineros

felices labradores

de cara roja.

Y estallaba en el aire,

junto a la pólvora,

risa por los botijos

de la aguadora.

 

Duérmete, pella de nieve.

Duérmete, minero en grana.

Papá escuchará tu llanto

en las mampostas del alba,

esperando oír tu canto

y tu martillo en la rampa.

 

A eso de la medianoche

sólo suenan los ramperos

cantar alegres canciones

por el surco de sus zuecos.

Romance de luna y lobos.

Romance de muerte y miedo.

Romance de mina y nieve.

Romance de carbón negro.

Romance para la muerte,

que ronda por los senderos,

mientras sollozan las novias

y madres de los mineros.

 

Dientes y zarpas voraces,

la loba del Río Negro

arrastró la galería,

las mampostas, los arreos,

las mulas, las vagonetas

y el cuerpo de los mineros.

Por el alto castillete

hicieron nido los cuervos.

Y hasta en las cuadras flotaban

alaridos de silencio.

¡Cómo lloró nueve días

Moreda a nueve mineros!

 

Picadores, no de toros,

pero sí de carbón negro,

cómo pican y repican

los picadores mineros

por la mina, negra mina,

mina de la mar adentro,

donde los valientes chicos,

-monosabios, vagoneros,

entibador, barrenista, *

picadores o ramperos-,

ponen a la muerte muerte

faroles de valor fiero

naturales de su vida

con su remate de pecho,

mientras tocan los timbales

aguerridos artilleros

y entonan un pasodoble

las chapas de los conveyos.

Picadores, no de toros

pero sí de carbón negro,

cómo pican y repican

los picadores mineros.

 

¡Cuánto garbo y qué desplante

por la sombra de sus cuerpos,

por su lámpara apagada,

por su manantial, desierto

en la oscura galería

de sus cantares y juegos!

Con su muerte, las sirenas

se vistieron de silencio.

 

¡Puente de La Casanueva*!

 

Paseo de los domingos.

Balcón de amores sin reja,

donde sueñan silicosos

mocedades ya desiertas.

Y el viento del Pico Moros*

con el Río Negro juega.

 

¡Puente de La Casanueva!

 

Un redoble de campanas

y un repique de sirenas.

Pasarela de la muerte

camino de Villanueva.*

 

¡Puente de La Casanueva!

 

Puente de la infancia alegre.

Puente de la muerte ciega.

Bocamina sobre el río.

Azabache y luna llena:

 

¡Puente de La Casanueva!

_________

(*) Barrenista. Que barrena o barrenero.

(*) La Casanueva. Barrio de Moreda de Aller.

(*) Pico Moros. Monte de Moreda.

(*) Villanueva. Barrio de Moreda en el que está situado, en la margen izquierda del río Aller, el cementerio parroquial.

 

- IV -

Antípoda de todos los Plateros,

felpudo de carbón tu pelambrera,

esclavo en maniobras* y senderos,

humilde burro de una carbonera,

el gesto altivo y rezongón el paso,

honda mirada y tiesas las orejas,

cansado de rodar de casa en casa,

te moriste una noche en la escombra,

hundidas en islán* boca y pezuñas

empapadas de lodo en las cunetas,

ni siquiera las negras vagonetas.

Antorcha pertinaz contra la lluvia

y contra la injusticia y la inclemencia,

rociado en gasolina, dura traca

de rabia contenida y de tragedia,

ardiste, sin piedad, como un cartucho

explotando en el vientre de una pega.

_________

(*) Maniobra. Plaza o explanada en que hacen maniobra los trenes mineros.

(*) Islán. Lodo, procedente del lavado del carbón. También suele depositarse en Previamente secado de nuevo y mezclado con brea se emplea para la fabricación de ovoides.

 

¡Cómo resuena en el mármol

la plata de los mineros!

Y de la taberna al tajo,

su canción por los sendero

con mozas en las ventanas

y en el abedul jilgueros.

 

Si yo fuera picador,

los luceros picaría.

¡Gran camino de Santiago,

donde los martillos trinan!

«Si yo fuera picador,

cantaba un guaje* en la mina... »

 

Resollando como un galgo

al compás de las sirenas:

al amanecer, al tajo:

por la tarde, a la taberna..

 

¡Cuando me muera, no llores,

Puente de La Casanueva!

 

Los sábados, de parranda;

y los domingos, de fiesta.

De noche, siempre de ronda.

De día, siempre en la brega.

 

¡Como te quise, te quiero,

Puente de La Casanueva!

 

En mi galaxia seré

trasillonador* de estrellas,

caballista de astronaves,

entibador de quimeras...

 

¡Cuando me muera, no llores,

Puente de La Casanueva!

_________

(*) Guaje. Muchacho o minero, ayudante del picador. Aquí tiene una acepción cariñosa y no de "tonto o bobo", como señala el Diccionario de la Real Academia.

(*) Trasillonar. Colocar barrotes de cuadro a cuadro para sostener el techo de la galería.

 

Se me fue la voz.

La perdí en la fragua.

La dejé olvidada

en el compresor.

Herrero: en tu yunque

fórjame otra voz.

Déjame tu aliento,

pequeño tractor.

Tú, joven rampero,

dame tu canción.

 

Yo doy tira* eterna y larga

de mampostas de marfil

para «postiar» los luceros

en la mañana de abril.

Cuando llegues a la luna,

coladero de alhelí,

avísame, compañero,

porque me voy a morir.

_________

(*) Tira. Obreros colocados en fila para ir pasándoselos materiales entre sí hasta el punto de destino. A veces se forma verticalmente en los coladeros. Término acaso relacionado con la tira usada entre los marineros.

 

Canto del yunque, la sierra,

el martillo, «la cordión»...,

repicar de las sirenas

y el eco de mi canción.

Caballista: ya tu mula

cruza la plaza* veloz.

Carpintero: tu garlopa

se duerme sobre el tablón.

¡Cómo resuella en la noche

el monstruo del compresor!

 

Norte, sur, este y oeste:

de mi vida coladeros

entre la mina y la copla,

entre la nieve y el trueno,

el canto del picador

y mi poema minero.

Compases de dinamita.

Y latidos de mis zuecos.

Rotos bombachos encima

de mi traje dominguero.

 

Por Los Bustios, la lechuza.

Y por Los Tornos la nieve.

 

Cuando me muera, subidme

hasta el alto castillete.

 

Una tabla, mi escopeta.

Mi caballo, un ramo verde.

 

En mi negra vagoneta

dejadme allí para siempre.

 

Por Cutrifera, los cuervos.

Los lobos, por Llandemieres.

 

Cuando me muera, subidme

hasta el alto castillete.

 

¡Puente de la Casanueva,

por donde cruza la muerte!

 

En mi negra vagoneta

dejadme allí para siempre.

 

Silicosos de Campera,

ramperos de Cabanielles,

picadores de Moreda,

vagoneros de Cubrenes...

 

Cuando me muera, subidme

hasta el alto castillete.

En mi negra vagoneta

dejadme allí para siempre.

_________

(*) Plaza. Sitio espacioso delante de la bocamina.

 

Canción del albergano*

Orgullo de hombre

me ató a esta tierra

Tus galerías,

en mi solera.

Asturianadas,

por peteneras.

Para mortaja,

las vagonetas.

Y por campanas

quiero sirenas.

Canta la sidra.

La plata suena.

Asturias verde.

Cuenca minera.

Andalucía

lejos navega.

_________

(*) Albergano. Que se hospeda en los albergues construidos por las empresas para los obreros recién llegados de otras regiones.

 

Oso fósil

Anoche lo sacaron de su fosa

hecho piedra y carbón, hecho silencio.

No ha muerto por el cable de una flecha,

que siempre le tendieron.

Ha expirado en la punta de un martillo,

sintiendo por sus venas todo el viento,

entre aullidos de negras vagonetas,

blasfemias y barrenos.

Mascota de los pozos y las fraguas,

vigía de la plaza y los mineros,

parecía reírse si le hablaban

y callarse si estaban en silencio.

Dominaba la noche toda oscura

la espesa velludez de su gran cuerpo.

Era la gran lección de siglo y siglo.

Era piedra hecha tiempo.

Era carne de mina, dura carne.

Era el tótem sagrado de los sueños.

 

La canción del estopín

Pólvora, pólvora, pólvora.

Carbón, azafrán, maíz.

-Duérmete, mi niño negro.

Duérmete, mi polvorín.

-No sueñes fieros colmillos

de sañudo jabalí.

-Deja que el buen artillero

cante su canción feliz:

en su bolsa los cartuchos