Jesús Castañón

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Pregón de San Martín de 1971

Jesús Castañón Rodríguez

             

El sitio web http://humanitariossanmartin.org/Humanitarios.htm, en su sección de Sociedad Humanitarios y los apartados de Pregoneros, Pregones, Pintores/cartelistas, Carteles y Programas de las Fiestas viene relatando los datos de las diferentes ediciones de la fiesta que se celebra en Moreda de Aller desde 1920.

Esta fiesta tiene lugar el 11 de noviembre con una misa cantada a la gaita, la puya del ramu, un baile a la gaita y tambor y una comida de hermandad y ha desarrollado, con el paso de los años, una serie de actividades que han desembocado en su declaración como Fiesta de Interés Turístico Nacional.

 

Campo de la Iglesia en el que se realiza la puya del ramu. Foto: Jesús Castañón Rodríguez.

La Sociedad Humanitarios de San Martín se fundó en 1905 para poner fin a los desencuentros entre los ganaderos de los concejos de Aller y de Lena y para ayudar a los vecinos en situaciones desfavorecidas. Paró su actividad entre 1936 y 1966, y el 24 de marzo de 1967 quedó  reconocida oficialmente la nueva Sociedad Humanitarios de San Martín para dar continuidad a la solidaridad con los necesitados y fomentar las tradiciones de la cultura popular asturiana en todas sus manifestaciones.

En este marco, en 1971 Jesús Castañón fue requerido por la Junta Directiva, presidida por el alcalde José Lisardo Suárez Sánchez, para dar el pregón. Este actor, más conocido por el nombre artístico de José Suárez, estaba en posesión de la Medalla de Oro de Cisneros,  la Medalla del Círculo de Escritores Cinematográficos al mejor actor principal que obtuvo en 1954 por Crimen imposible y los reconocimientos como mejor actor español según la revista Triunfo en 1957 por Calle Mayor y mejor actor que le otorgó el Festival de San Sebastián de 1964 por La boda.

José Suárez

Según cuenta Guillermo Fernández Lorenzo en el libro Humanitarios de San Martin de Moreda. Una historia muy nuestra, la edición de 1971 fue la primera en contar con pregón. Fue leído en un acto en el cine María Eugenia. Presentado por Oscar Luis Tuñón, también se eligió a la Xana Pilar Fernández y actuaron el grupo de Boal Los Penácaros, Coros y Danzas de Moreda, el cuadro artístico de Obdulia Cordero y la cantante Rosa María Lobo “Maya”. El programa de mano contó con el poema “Un eñu per San Martín”, de José Campo, y el cartel de la fiesta fue confeccionado por José Manuel García.

 

Cartel de la fiesta de 1971 y su autor, José Manuel García

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Pregón de San Martín 1971

Queridos Amigos, señoras y señores:

Supone para mí un honor increíble el regresar hoy –después de tantos años lejos del castillete y del puente de la Casa nueva- a mi inolvidable MOREDA natal para dar este pregón en las inefables fiestas de San Martín.

Tres cosas tiene Moreda

Que no hay en el mundo entero:

El Picu Moros,

el Puente

Y la fuente de Los Besos.

Como aquel célebre artesano villarramielense de mi querida PALENCIA, mi actual residencia, que puesto en camino hacia Madrid dió la cuelta a su pueblo tan pronto vió perderse de vista en el horizonte la torre de su pueblo porque ¿qué iba a hacer él sin ver cada mañana la torre de la iglesia?, somos muchos los morelenses que tampoco podemos vivir alejados de la sombra del Picu Moros.

Y a sus pies, como un negro caballo bien domado, este sonoro río Aller, que en invierno piafa como un potro y al que en una vieja asamblea allerana se proponía como solución “CÁSELU PA APANDETXU”, este magnífico río cuajado de islán, sobre el que cabalga airoso el

Puente de la Casa nueva

Paseo de los domingos

Balcón de amores sin reja,

Donde sueñan silicosos

Mocedades ya desiertas

Y el viento del picu Moros

Con el río Negro juega.

Y, junto a estas dos imágenes indelebles, grabadas a fuego en el corazón de cualquier moredense, una fuente de tan escaso manantial que en el verano parece casi un gota a gota. Una casi invisible fuente, a la salida ya del barrio de la Casanueva hacia la popular Agüeria. Una fuente cuyo nombre huele a paseo de enamorados en aquella diminuta y entrañable MOREDA sin aceras aún y sin farolas, que a principios de siglo cantaba la humorística copla:

Moreda ya nun ye un pueblu,

Que ya ye una gran ciudá:

Por el medio de MOREDA

Pasa la lletricidá.

Inolvidable FUENTE DE LOS BESOS, con el agua más fría que la de cualquier botijo o la de cualquier frigorífico actual, reconfortante en las comidas y medicinal para los enfermos con fiebre.

Y, entre esas imborrables imágenes de nuestra infancia, las brigadas de obreros atareadas en construir la vía hacia COLLANZO, por la que después contemplaríamos durante horas, embelesados, el rápido discurrir de los trenes del Vasco, a cuyos confortables viajeros envidiábamos al volver ateridos del Colegio de La Salle de CABORANA, hasta que un día supimos poco después que el envidiado tren había naufragado de lleno en Figaredo.

Y, ¿cómo no?, la pequeña escuela de CAMPERA, de la que conservo en mi álbum de fotos una entrañable imagen llena de compañeros de los que muchos por desgracia ya desaparecieron y a muchos de los cuales todavía recuerdo –ya mozos- jugando al píocampo o a la peonza en el Campo de la Iglesia.

Y tantas y tantas cosas imborrables de esta MOREDA; el amanecer entre el ruido de los turullos y el batir de los recatones de los cayados, las escombreras, las mulas, los camiones, el diario trajín de las lecheras y las mujeres que regresaban del economato con el prodigioso y circense equilibrio del cestón sobre sus cabezas, el airoso desplante de las carboneras...

Suenan los zuecos

Entre las bestias

Y el latiguillo

De las blasfemias.

Sacos por tocas

Anchas caderas

 Madre, ya pasan

Las carboneras.

Hablando ya de fiestas, no vendrá tampoco mal recordar aquí y ahora las tres grandes fiestas de Moreda: El Carmen, San Martín y Santa Bárbara, las tres curiosamente agolpadas en el último cuatrimestre del año, como un merecido y bien ganado descanso a la tradicional laboriosidad de los alleranos. Hubo épocas en que las fiestas del Carmen –trasladadas al primer domingo de septiembre para mayor facilidad en la recolección de la hierba- fueron las de mayor tronío entre nosotros, aunque difícil será borrar nunca de nuestros oídos las atronadoras tracas de dinamita en la fiesta de la patrona de la minería.

Entre ambas, esta inigualable y felizmente recuperada fiesta de San Martín –“La fiesta más típica del otoño asturiano”- cuya fama ha cruzado merecidamente las fronteras. Y las ha cruzado en ambas direcciones: en la conquista de los extranjeros y en la de nuestros propios sentimientos, avivados por el entusiasmo de estos incondicionales Humanitarios de San Martín, antaño dedicados a socorrer a enfermos y gentes necesitadas, y hoy empeñados en la no menos importante tarea de resucitar entre nosotros la solidaridad y la alegría.

Emocionante resulta este incesante vuelo de aviones venidos expresamente para la fiesta, ahora conocida por encima de la barrera de los idiomas. Emocionante este apretado abrazo de propios y extraños –“En Moreda nunca hobo forasteros”- al olor de “les cabes” y del panchón, al calor de los tambores y de las gaitas, de las colgaduras que adornan los balcones, de la indescriptible alegría de la Xanda y de la alegría familiar que nos desborda.

Como uno más, borracho de entusiasmo, he querido venir a esta fiesta de los Humanitarios, a este regocijo sin precedentes, a esta danza prima, a esta puya del ramo cada vez más en alza, y a esta incontenible felicidad que nos inunda.

Que la fiesta siga desbordada, que ni el tambor ni la gaita dejen de sonar, que no desaparezca el sabroso olor a cabes y a panchón.

“En la casa onde nu hay panchón

tos riñen y tos tienen razón.”

Que prosiga la traca de cohetes, que viva San Martín, que sigamos luciendo la tradicional elegancia de los corpiños y las monteras piconas, que Moreda siga celebrando cada año este profundo acto de hermandad. Y que de las aldeas, de los aeropuertos, de los trenes y de los autobuses, sigan viniendo gentes a Moreda; a este Moreda que, como su patrono San Martín, reparte con todos no la necesaria mitad de su capa, previamente cortada a espada, sino toda la solidaridad y todo el amor al prójimo, fuertemente volado de su corazón con una fuerte traca de asturianidades.

Jesús Castañón

 

 

Foto de 1971 del autor del Pregón de San Martín, vista de dos de sus lugares preferidos de Moreda (el castillete del Pozo San Antonio y el Pico Moros) y facahda del Centro Cultural de Moreda que acoge versos de Romances de grisú, de Jesús CastañónFotos: Jesús Castañón Rodríguez.