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Página
cultural del diario 
Número
11. 23
de Diciembre de 1982.
El
villancico en Palencia
Calle
Mayor, escaparates, portal de la Plaza Mayor, corazón para
anidar un villancico, palentino o no -da lo mismo- en la sonrisa
alegre de los niños.
Si
en el entender de Pedro Aizpurúa (prólogo a Villancicos
y representaciones populares de Castilla, reedición de la
obra de Narciso Alonso Cortés, Institución Simancas,
Valladolíd, 1982) "el villancico fue un género
de composición literario-musical muy en boga durante cuatro
siglos" (mitad del XV a segunda mitad del XIX) pudiendo ser
profano o religioso, monódico o polifónico, hoy aquí
van a hacer presencia aquellos villancicos que hemos podido oír
en nuestra tierra, bien en su sencillez primitiva o popular, bien
a través de los arreglos del maestro Moro y de otra serie
de recogedores de estas perlas musicales, algunos de los cuales
le ayudaron en largas y alegres "cocinadas", ya que ha
sido la cocina de la casa del campo la que ha sido testigo de estos
felices hallazgos, de los que hoy aún se conservan -en vía
de desaparición- algunos restos.
Del
archivo de la Sección Femenina, de las grabaciones de la
radio, de las a veces desafinadas voces de los escolares que concursan
cada año -siempre voces de ángeles sin embargo- vamos
a recoger aquí nuestro racimo de cantares para ofrecérselos
al niño Dios:
En
las montañas de Judea
una
gran luz resplandeció
cuando
en Belén, ¡lulí, lulera!,
por
nuestro amor Jesús nació.
¡Aleluya,
día feliz:
todos
de fiesta!
Con
gran fervor
todos
cantad
al
Redentor (Repetir estribillo)
Original
Aleluya, grabado en la intimidad del hogar de la familia Navamuel,
en Barruelo de Santullán. En el mismo hogar y a una sola
voz, ésta no menos original Cantiga mavideña:
No
me diréis, María
quién
fue el primer mortal
que
adoró a vuestro hijito
en
el pobre portal.
Fue
un pobre pastorcito
que
acaso allá llegó.
¡Con
cuánto amor mi niño
le
dio su bendición!
No
me diréis, María,
que
acaso algún gran rey
también
llegó al establo
sus
dones a ofrecer.
Tres
reyes del desierto
llegaron
a Belén:
ellos
trajeron dones;
Jesús
les dio la fe.
De
Antigüedad recogida y armonizada a cuatro voces por Andrés
Moro:
Estribillo:
Zagalas y pastores
venid,
venid, llegad
y
al niño que ha nacido
venid
a saludar.
Venid,
venid,
llegad,
llegad,
llegad
a saludar.
Solista.-
¿Dónde habrá decid, pastores,
niño
más encantador?
Si
en el campo ya no hay flores,
dadle
el beso de su amor.
Coro:
Hoy renace la alborada,
todo
alegre del pastor,
y
en el monte y en el valle
todo
respira amor.
Estribillo:
Zagalas y pastores...
Y,
como no todo puede ser la pobreza de la letra sin el alma de su
música, hemos escogido también dos partituras con
las que ilustramos este humilde ramo de canciones en torno a la
Nochebuena, que desemboca en la mañana del día de
Navidad, día en que los habitantes de Pino del Río
van en asamblea popular, presidida por el señor alcalde y
con el acompañamiento de caja y dulzaina, a la puerta de
la iglesia para dar los golpes de ritual, mientras una voz interior
les responde concediendo el permiso para adorar al niño Dios;
-
¿Quién llama a la puerta?
-
El. pueblo de Pino del Río
que
viene a adorar al niño.
Ya
hay paso libre
para
el pueblo de Pino del Río.
Y,
una vez dentro, la multitud, al son de castañuelas, rabel,
zambomba y demás instrumentos populares entona este hermoso
villancico:
Vamos
ya, pastores;
vamos
ya, pastores;
vamos
ya, pastores;
vamos
a Belén.
Estribillo:
A adorar al niño,
a
adorar al niño,
a
adorar al niño,
nuestro
sumo bien,
nuestro
sumo bien.
El
resto del villancico es dialogado, con intercalación del
lento estribillo y la oportuna intervención de los diversos
instrumentos, que le dan una enorme belleza plástica:
Toca
tú la flauta,
toca,
tú, Gaspar.
...
(Flauta)
Cantando
y bailando
van
todos al portal.
Estribillo:
A adorar al niño...
Toca
la zambomba,
tócala
sin parar,
mientras
los pastores
presurosos
llegan ya.
...
(Zambomba)
Estribillo:
A adorar al niño...
Resuene
el pandero,
resuene
el rabel
...
(Rabel)
El
rey de los cielos
hoy
nació, nació en Belén.
Estribillo:
A adorar al niño...
Cuando
se escribe esta página está ya grabado y afortunadamente
a punto de aparecer y de poder ser escuchado, en las afinadas voces
del Grupo Folklórico Tierra de Campos otro de nuestros más
antiguos villancicos, el que acompañado de baile y con el
niño en procesión se celebra -¡Dios sabe desde
cuándo!- en el templo de San Miguel, vulgarmente conocido
como el ¡Ea!
Al
principio del mundo
profetizaron
la
venida del niño.
Ya
se ha llegado.
¡Ea!
Que
eres como una perla...
De
su popularidad son fieles testigos curiosas variantes que, entre
otros, se han podido oír en 1970 a los niños de las
Escuelas de Baños de Cerrato y otros lugares.
De
la divulgación, el interés y el cariño con
que el villancico ha sido tratado en las aulas son buen ejemplo
estas canciones:
Sobre
su cunita
vino
Cristo a ver
una
farolita como la del tren,
como
la del tren,
que
alumbra a compás:
a
la medía noche
y
a la madrugá.
Es
la estrella que a los Reyes
vino
alumbrando el camino
y
no cesa de mirarse
en
este rostro divino
(Colegio
de Nuestra. Señora de la Compasión. Aguilar de Campoo,
1970).
En
el mis tema, pero con tono más popular:
Los
pastores y los Reyes
fueron
juntos a por leña
para
calentar al niño
que
ha nacido en Nochebuena.
(Grupo
escolar de Cevico de la Torre)
Y,
dentro del inevitable y emocionado tema de los pastores:
Un
pastor comiendo gachas estaba
cuando
un ángel, que del cielo venía,
le
anunció que iba a nacer esa noche
en
Belén en un establo el Mesías.
Estribillo:
Llegan los pastores al Rey a adorar y con la burrica fueron hacia
allá.
Estribillo:
No me tires coces, vamos a Belén. ¡Arre, borriquillo,
que yo voy también! (Repetir)
Una
vieja estaba gruñe que gruñe
cuando
un ángel, que del ciclo venía...
(Grupo
escolar de Osorno)
Y
ya, para despedir con su cordialidad proverbial a los niños
de las escuelas, este alegre villancico:
Carrasclás
¡qué bonito está el niño!
Carrasclás
¡qué bonito que está!,
Carrasclás
¡qué madre que tiene!,
Carrasclás.
Carrasclás. Carrasclás..
Carrasclás:
yo le doy un besito.
Carrasclás:
yo le doy mi panal.
Carrasclás:
yo le doy mis ovejas.
Carrasclás.
Carrasclás. Carrasclás
Carrasclás:
yo le quiero muchísimo.
Carrasclás:
yo no vuelvo a pecar.
Carrasclás:
yo me quiero ir al cielo.
Carrasclás.
Carrasclás. Carrasclás
(Meneses
de Campos, 1.970)
Y,
junto a la voz de los escolares, la autorizada maestría de
dos de nuestros poetas que han dedicado libros monográficos
a la Navidad, ya que algún poema sobre el tema raro será
el poeta castellano que no lo haya escrito.
De
Noche de dios, alba del hombre de Antonio Álamo Salazar,
siempre me ha parecido sublime esta entrada del poema La novia adolescente:
Trece
añicos tiene
(contados
por Ana)
y
es clara y sencilla
como
la mañana.
-
"¡Sólo trece Pascuas...!",
piensa
Nazareth;
y
le increpa el cielo:
-
"Sólo trece... ¿y qué?".
De
los Villancicos para zambomba y transistor -todos de temática
actualizada: el astronauta, el ciclista, la enfermera...- yo escogería,
para cerrar esta breve canción de Navidad la primera estrofa
del largo Poema para enseñar a poner el Belén a un
hijo:
Cuando
yo era pequeño, igual que tú, hijo mío,
soñaba
ya en noviembre con poner el "belén".
Hoy,
que ya apenas sueño, que siento más el frío
sueño
con que tú enseñes, hijo mío, también.
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