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Página
cultural del diario 
Número
15. 20
de Enero de 1983.
Escribir
en Palencia
Sara
Suárez Solís, catedrática de Literatura de
diversos Institutos de Enseñanza Media de Asturias y varios
años directora del Instituto Jovellanos de Gijón,
es en la actualidad, catedrática de Lengua y Literatura en
la Escuela Universitaria del Profesorado de Oviedo, su ciudad natal.
Conocida
en el mundo de la investigación por numerosos trabajos entre
los que sobresalen El léxico de Camilo José Cela (Editorial
Alfaguara) y Análisis de Belarmino y Apolonio (Instituto
de Estudios Asturianos, Oviedo, 1974), ha derivado últimamente
hacia la narrativa con Camino con retorno (Laertes, 1980), especie
de reconstrucción sentimental de la vida provinciana reciente
y Juegos de verano (Id, id. 1982), en estilo epistolar, en la que
un conquistador maduro cuenta a un amigo toda su angustiada andadura
y el lento desmoronamiento de su hogar. La acción, situada
en el verano y en las cercanías de Oviedo, transcurre lentamente
con una larga y a veces irónica descripción de los
personajes, cuyas andaduras confluyen en ocasiones con los de la
primera de sus novelas.
Lo
curioso para nosotros es que Sara Suárez, asturiana por los
cuatro costados, cuyos personajes hablan a veces bable para subrayar
determinadas situaciones, es oriunda de Palencia, adonde suele venir
últimamente los veranos, para escribir muchas de sus añoranzas
asturianas desde las "orillasdel Carrión" en una
especie de, retorno continuo, de hacer y deshacer el camino y el
ovillo del tiempo, que le permite, desde la calma del verano palentino,
recrear con ironía castellana temas y ambientes de situaciones
literarias y vitales anteriormente compartidas por la escritora.
Escribir
en Palencia resulta en este caso como escribir desde una transparente
cristalera sobre la telaraña del recuerdo en esa bipolarización
vital de Sara-Suárez: Palencia-Asturias, con retorno de Asturias
a Palencia.
Luis
Alonso, escultor abstracto
Luis
Alonso es uno escultores jóvenes más representativos
en el ámbito nacional.
Nadie
le ha regalado su genio creador; pero nadie le ha impedido tampoco
ejercer con tesón artístico desde niño. Porque
la obra ya muy madura de Luis Alonso es el resultado lógico
de muchos años de enamorada y total entrega a la obra. Una
dedicación que nace con la infancia desde el taller familiar
de su padre, donde él trabaja ya desde niño con independencia
del tema funerario, hasta su actual cátedra de escultura
en la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de
Palencia.
Las
raíces y la tradición familiar. que entronca con la
escultura de Julio Gato con quien su padre ha trabajado de niño,
y prosigue en los primeros ensayos del muchacho en e1 taller familiar.
Trabajo simultáneo con el estudio del Bachillerato en el
Colegio La Salle.
En
esa línea de un buen .aprendizaje de las técnicas,
del contacto total con el material y del dominio de la misma tiene
capital importancia para el artista sus cuatro años de estancia
en Toledo con Victorio Macho, de cuyo entusiasmo creador coge vuelos
para una comprensión de la obra, para aprender a ver la escultura
desde todos los ángulos y todas las formas, para la enorme
fuerza plasmadora de los grandes volúmenes que manejaba e1
maestro palentino. Con él colabora, trabajando sin descanso.
en la modelación hasta el mismo final de la estatua de Menéndez
Pelayo, de Valle-Inclán, del monumento a Berruguete, preparado
en el aula le dibujo del Instituto Jorge Manrique. Con el maestro
estaba trabajando cuando, un día de verano, Victorio Macho
abandonó para siempre su escultura pasando a soñar
mayores monumentos a los pies de su Cristo.
Después
Luis Alonso estudia en la Escuela de Bellas Artes de Valencia y,
finalmente, en la de San Fernando, donde a la altura de 5º
curso obtiene su primer premio en la exposición colectiva
de los alumnos de la Escuela. De ahí arrancará la
obtención de una beca de la Fundación Castelblanch
para permanecer, estudiando, algún tiempo en Italia (Carrara,
Florencia, Roma, lugares donde hará sus primeras exposiciones).
Al
dominio de la forma, al profundo realismo aprendido en Palencia
y en Madrid, donde simultanea los estudios en San Fernando con la
asistencia a las clases de forjado en hierro del gran escultor José
Espinón y su trato con Eduardo Capa, maestro de fundidores
que ahora mismo está fundiendo su última obra, el
Monumento a la Constitución. Luis Alonso añade ahora
la inquietud por las nuevas formas, la tendencia al abstracto, influido
en el arranque por Signorelli, de quien ha recibido clases en Carrara.
Su
abstracto, que irá madurando a lo largo de la década
siguiente, ha alcanzado varios e importantes premios nacionales
algunos de los cuales reseñamos al final- tiene un
punto de referencia animal, con preferencia por la forma humana
y la de las aves, cuyas extremidades siempre en movimiento, tienden
continuamente hacia el eterno vuelo de la esperanza. Es una labor
lenta pero implacable de análisis y de desgaste profundo
de las facetas superficiales de la realidad viviente hasta llegar
a la difícil o inalcanzable meta de la esencialidad radical.
Esencialidad antiestática, siempre en búsqueda de
otros vuelos más altos como esta figura humana del Monumento
a la Constitución, cuyo brazo que pudiera ser ala, se extiende
como una bandera al viento, dispuesto a ser contemplado en todas
direcciones, desde la cercanía, desde la participación
imprescindible del público espectador, que ha de girar en
torno a la estatua con la constancia con que el autor lo hace desde
la plataforma giratoria en que lo esculpe, de modo que la figura
-como todas las suyas- pueda ser contemplada bajo mil ángulos
distintos, bajo mil luces opuestas, bajo los contrastes generadores
de un. concepto personal y nuevo, de múltiples y cambiantes
enfoques: siempre en marcha.
Un
extraño empecinamiento en el trabajo, en el acabado siempre
inalcanzable, en opinión del autor-, de la belleza total,
intentada desde los trabajados y múltiples esbozos de los
que surgirá la fuente de los múltiples modelados un
día forzosamente ya finales-, desde las múltiples
materias de ensayo terracota, tiza, poliéster...- hasta
el pulido final de la superficie, cuando la inteligencia planificadora
se vuelve tacto acariciante, tacto hecho arte, tacto placentero...
Y,
junto a los animales en el supremo momento de la tensión
suprema, en el épico instante de emprender el vuelo el águila,
por ejemplo -cuando sus músculos son ya más vuelo
iniciado que aferramiento a tierra, pero cuando todavía no
ha despegado-, tal vez como extraño contraste, las fuentes
nunca clásicas, siempre adaptadas al entorno y siempre murales
-enormes murales en que la vegetación, el alma de los bosques
como en las fuentes el alma de las aguas-, se siente siempre palpitar
al fondo, por encima de cuanto pueda sugerirnos la engañosa
forma, aquí una especie de quinta ala para nuestro vuelo
y no un punto cardinal más para esclavizarnos a la voluntad
creadora del artista. Y todo esto, pese al material: hormigón
con pátina de oro, poliéster, mármol, siempre
bien aprisionado por las restantes paredes de los interiores en
las que el mural es más bien un grito desesperado hacia la
libertad.
Vaya
desde aquí un sincero elogio para el artista y para la obra,
para un monumento que sólo puede verse y sentirse como un
enconado canto a la esperanza. Uno más en las plazas de esta
antaño ciudad sin estatuas y hoy llena de sugerencias que
van desde el monumental Cristo del Otero a la Plaza de la Constitución,
pasando por la plaza de Abilio Calderón, por la de Ponce
de León, por la sugerente estatua de Pilar Herrero en La
Rosaleda del Salón.
Ficha técnica abreviada
1968:
Exposición colectiva de escultura en la Escuela de Bellas
Artes, Premiado. 1969: Exposición colectiva de la Escuela
de Bellas Artes de Carrara. 1969: Exposición colectiva en
la Escuela de Bellas Artes de Roma. 1970: Exposición Pequeña
Escultura en Valladolid. 1971: Exposición Una Obra en Marcha
en el Palacio de la Música Catalana.
1972:
VI Bienal Internacional de Pintura y Escultura de Zaragoza. Premio
honorífico. 1973: IV Bienal Internacional del Deporte en
las Bellas Artes, Madrid, Premio especial de escultura. 1975: Exposición
en la galería Tom Maddok de Barcelona.1975: V Bienal Internacional
del Deporte en las Bellas Artes, Premio Ayuntamiento de Zamora.1976:
Exposición en la galería Mainel de Burgos. 1976: VIII
de El Arte en el Metal de Valencia. 1976: II Bienal Internacional
de Arte en Pontevedra, Medalla de Plata. 1978: I Exposición
"Panorama 78" en el Museo de Arte Contemporáneo
de Madrid. 1978: V Certamen Nacional de Arte en Guadalajara, primer
premio. 1979: V Bienal Internacional de Arte de Marbella. 1980:
Primer Certamen Villa de Madrid. 1981: Realiza obras para edificios
públicos.
Obras
en permanencia en galerías
Galería
Mainel, de Burgos.
Galería
Tomas Maddok, de Barcelona.
Galería
Múltiple, de Madrid.
Obras
en museos y colecciones
Museo
de la Diputación de Barcelona.
Museo
de la Diputación de Pontevedra.
Museo
de la Caja de Ahorros de Guadalajara.
Instituto
del INEF de Madrid.
Colecciones
particulares en España y extranjero.
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