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Página
cultural del diario 
Número
16. 27
de Enero de 1983.
Nuevas
generaciones
A
veces se publican libros con el título de Poesía
joven, de Joven poesía, de Poesía de jóvenes...
(siga Vd. dando vueltas a la frase).
Es
cierto que entre nosotros hace ya tiempo que se presiente
y se ve venir el cambio de relevos poéticos. No es
lógico que sigamos viviendo, en lo provincial, del
prestigio de Nubis o del Rocamador, de la poesía de
postguerra, en una palabra. Aquí, como en otras partes
a lo que parece opinar Fanny Rubio -autora de una reciente
antología- la postguerra en poesía se ha prolongado
unos años.
Hace
ya algún tiempo (PITTM, 43, 1979), en que junto a los
movimientos veteranos se anunciaba la existencia de varias
tentativas juveniles -la mayor parte de sus autores todavía
en la etapa de la enseñanza media- corno la Tertulia
Literaria de Jorge Manrique, los Viernes del Arte Joven, La
Buhardilla, Habibi, entonces recién salida a la calle...
Por
parecidos cauces venían los balances de poetas independientes
-no pertenecientes ni a Nubis ni a Rocamador- o los nombres
de poetas nuevos con publicaciones en el último año,
que los dos periódicos locales señalaban paradójicamente
y coincidentemente el 30 de diciembre de 1982.
Ahora
aparece el segundo número de Habibi (Enero de 1983)
con nombres nuevos y algunos de los que ya nos eran conocidos
desde hace aproximadamente un lustro. Por parecidos caminos
-al menos intentona- de reincorporación a la marcha
de nuestra poesía parece que anda Reflejos, vista que
en su día se imprimió a ciclostil en el Instituto
Jorge Manrique y algunas otras publicaciones de los actuales
universitarios...
Parece
cada vez más claro que asoma ya el perfil de la nueva
frontera; la línea de las nuevas generaciones poéticas
de nuestra provincia. Como ha venido siendo tradicional entre
nosotros -trabajo citado-, los mismos nombres han pasado en
una fase experimental por varios de estos movimientos escolares
previos y es fácil suponer que, como les sucede a nuestros
más veteranos poetas -José María Fernández
Nieto, Carlos Urueña... -pasen, a su vez, -con mayor
o menor participación- por muchos de los que los sucedan.
Lo
cierto es que si Nubis (1945-1957, con varias reapariciones
a lo Guadiana) y Rocamador (Revista: 1955-1968 y Colección,
todavía en funciones con reavivamiento en los últimos
meses: números 100, 101, 102, 103 y 104, en prensa)
pertenecen ya al pasado de nuestra poesía; aunque algunos
de sus componentes sigan publicando con carácter meramente
individual.
Llámese
como se llamen las nuevas generaciones -el tiempo lo confirmará-
lo cierto es que Rocamador -a mi modesto entender- viene a
cerrar la poesía de postguerra en 1980, con los diversos
actos de sus Bodas de Plata (PITTM, 41, 44, 746), tras una
serie de reuniones y actos relacionados con el V Centenario
de la muerte de Jorge Manrique, cuya idea de celebración
partió del grupo con motivo de la Mesa Poética
de Castilla y León en honor de Jorge Manrique, celebrada
en Paredes de Nava y Palencia en las Navidades de 1974.
Hay,
pues la lógica expectación en los círculos
poéticos en torno a todas y cada una de las nuevas
apariciones, como esta de Habibi, que abre el año poético
en curso.
Un
filósofo palentino de la Ilustración: Vicente
Fernández Valcarce, crítico de Descartes
En
el número 47 de las Publicaciones de la Institución
Tello Téllez de Meneses (PITTM, 47, 1982) Pablo Cepeda
Calzada ha realizado una labor digna de agradecer: la presentación,
muy mejorada en varios aspectos, de la obra de Fernández
Valcarce, ya conocida desde los estudios de Menéndez
Pelayo y otra amplia bibliografía, más o menos
directa -págs. 181-183- con que el autor cierra este
interesante ensayo sobre nuestro filósofo del siglo
XVIII.
Tras
una nota preliminar, se nos presenta una biografía
resumida (Nacido en Palencia en 1723, deán de nuestra
catedral desde 1796, fallecido en enero de 1798 y autor, sobre
todo, de unos famosos Desengaños filosóficos
en 4 tomos (1787, 88, 90 y 97...).
Los
Desengaños están divididos en Disertaciones
(más bien desordenadas disgresiones en este caso) de
la siguiente forma: I.-tres disertaciones; II (Dis. IV-VII):
III (Dis. VIII sobre y contras las doctrinas de los nuevos
filósofos) y IV(Dis. IX sobre la tolerancia religiosa
y X sobre "la historia de los Siete Durmientes").
Muy
en la línea del P. Nájera, ampliamente atacado
en El Diario de los Literatos por su barroca prosa latinizante
y desordenada, nuestro autor -como tantos autores de Desengaños,
entre ellos el ilustre Moratín- más bien pudiera
ser él mismo el desengañado,
En
estilo pesado -nadie sabe lo que el autor debe a la ordenación
de la materia Filosófica, a la comparación esclarecedora
con otros autores, en el trabajo de Cepeda -es uno de los
filósofos tradicionalistas del XVIII que, si bien obtuvo
alabanzas de don Marcelino Menéndez Pelayo, es, en
líneas generales, un caso típico de nuestro
retrogradismo científico- especialmente en materia
filosófica en el Siglo de las Luces.
Parte
importante del trabajo de Cepeda, además de los hábiles
resúmenes finales -alarde de poner luz en el caos de
las doctrinas del autor- es el importante esclarecimiento
de las fuentes de Fernández Valcarce: Horacio, Terencio,
San Agustín, Santo Tomás, Aristóteles,
Cicerón, Séneca, Tito Livio, Diodoro... las
fuentes generales o arsenales filosóficas como Historia
Crítica Philosophiae de J. Brucker; la Enciclopedia;
autores de cita permanente en la época como Bayle,
Gassendo, Poiret... y una larga de nombres que Cepeda cita
detalladamente en la pág. 174.
Muy
interesante son las continuas acotaciones filosóficas
y altamente importantes las sugerentes referencias -tan ineludibles
en Pablo Cepeda- a la relación entre la Literatura
Española del XVII y la filosofía cartesiana.
En
definitiva, un estudio profundo e interesante de un autor
que, por desgracia, no resulta tanto y que sale de la pluma
del ensayista bastante mejorado en terminología y estilo
literario: esa expresión rayana en la metáfora,
tan típica de los conocedores de la correcta prosa
de Ortega, que en el XVIII no podía -salvo muy honrosas
excepciones- ni soñarse como posible en un filósofo,
al menos entre nuestros filósofos tradicionales, de
la polémica inevitable, del Desengaño como arma
de dialéctica de cada día.
Poetas
de Palencia
Incluye
el poema "Casa del pueblo".
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