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Página
cultural del diario 
Número
20. 24
de Febrero de 1983.
Escribir
en Palencia: Periodismo
y periodistas
Ya
es clásica la frase de Larra: escribir en España es
llorar. En Palencia y en el caso concreto del periodismo, me temo
que sea además de llorar, crujir de dientes.
Porque,
como bien decía Antonio Machado:
Ya
sabemos que los vasos
nos
sirven para beber.
Lo
malo es que no sabemos
para
qué sirve la sed.
Y
sin embargo, si al hombre del siglo XX le quitaran los vasos de
los medios de comunicación -de la prensa, de la radio, del.
cine, del vídeo...- se quedaría de la noche a la mañana
-sin saber muy bien cómo- sensiblemente mutilado en una de
sus dimensiones esenciales.
Pero
a lo que vamos a ceñirnos es a los periódicos -no
siempre diarios, sino semanales o bisemanales en algunas ocasiones-.
Entre nosotros el nacimiento de la prensa es tardío, yo diría
que incluso extrañamente tardío para una ciudad que
ha disfrutado del primer estudio General de España y uno
de los primeros de Europa. Si el periodismo nace en España
al decir del ilustre maestro de periodistas Pedro Gómez Aparicio
en su conocida Historia del Periodismo Español -con la Gaceta
de Madrid, en 1691, resulta raro que nuestro primer periódico
provincial conocido, el Semanario Patriótico de la Provincia
de Palencia- descubierto recientemente por Santiago de Castro Matía
que ha hecho una edición facsímil del mismo con comentarios
previos se retrase hasta el trienio liberal, teniendo además
muy corta duración (algunos números, a lo que parece,
a lo largo del año 182l), habiendo sido promovido por el
jefe político liberal de Palencia, José Alvarez Guerra.
Paradójicamente
y por el mismo trienio liberal un periodista palentino, canónigo
de profesión y escritor ampliamente conocido en toda España
y en toda Hispanoamérica con sus célebres Lamentos
políticos del Pobrecito Holgazán que estaba acostumbrado
a vivir a costa ajena, daba entonces la vuelta al mundo con una
tirada de 60.000 ejemplares, verdaderamente increíble para
la época, y se constituía en el precursor director
de aquel no menos famoso Pobrecito Hablador, que sería Mariano
José de Larra a quien un pistoletazo a tiempo en las sienes
elevaría a los umbrales de la fama póstuma.
Es
ahora, con el estudio de Félix Buisán Cítores,
periodista de El Diario Palentino, cuando nos llega a través
de sus tesis de licenciatura en Ciencias de la Información
(ITTM., 1983) este curioso estudio sobre el Nacimiento del Periodismo
Palentino a través de "El Crepúsculo", Diario
fin de siglo, en cuya nómina de investigaciones periodísticas
sé incluyen: El Noticiario Palentino, editado en Palencia,
por la Real Sociedad, Económica de Amigos del País,
citado por Jesús San Martín Payo y del que no se conoce
-al decir de Buisán Cítores- ningún ejemplar
hasta la fecha; El Avisador Palentino, fundado en 1859 y del que
sólo se conoce 1 ejemplar hallado en el Ayuntamiento de Dueñas,
que ha sido descrito por Julio Echazarra; Boletín Estadístico
(del Obispado: 186l); El Porvenir Palentino (1864); El Diario de
Palencia (1881-1883); El Diario Palentino (1883-1941) y refundido
con el anterior en 1941 hasta la actualidad: el 12 de este mes ha
cumplido sus 101 años de singladura)...
Cuando
Buisán Cítores continúe su trabajo en tesis
doctoral, que ya está preparando, tendrá que añadir
algunas otras publicaciones periódicas de postguerra y entre
los Diarios este recién aparecido Noticias de Palencia -todavía
editado en León hasta que la rotativa "Candelas"
ya en Palencia, eche a rodar alborozadamente-.
Visto
el carácter político de la primera publicación,
el eclesial y social de la Propaganda Católica y los Boletines
del Obispado, el informativo general de otros y el puramente local
de algunos, el autor entra en un atinado estudio de los colaboradores,
no profesionales del periodismo muchos de ellos, sin sueldo la casi
totalidad, hombres cuya exposición de ideas y credos estéticos
les suponía con frecuencia un desembolso de sus propios fondos.
Entre
los nombres dignos de recordar figuran desde don Gerónimo
Fernández Andrés, obispos de Palencia, fundador del
Boletín Estadístico del Obispado (5-1-1861), hasta
los diversos directores de la revista La Propaganda Católica
(José Madrid Manso, Eugenio Santos Calzada, Anacleto Orejón
Calvo, Pablo Madrid Manso, Gregorio Amor Mozo, Eugenio Madrigal
Villada), El Porvenir Palentino (Pedro Romero Herrero), Aquello
(Ricardo Becerro de Bengoa), El Crepúsculo (con preferencias
por lo mercantil, en el que no se hace figurar en cabecera la redacción
ni el director, aunque parece que ejerció tal función,
el co-propietario del mismo Hermilio Martínez Gutiérrez),
el vespertino El Diario de Palencia (Pantaleón Gómez
Casado), El Diario Palentino (Ricardo, Becerro de Ben,goa, José
Alonso Rodríguez, Augusto Villabrille, José Alonso
Alonso, José Alonso de Ojeda, José Luis Alonso Almodóvar,
Antonio Alamo Salazar, J. Ruiz de Gopegui); El Día de Palencia
(Manuel Maestro, Manuel González Hoyos, Antonio Sánchez
Gómez), Noticias de Palencia (José Manuel Serrano)...
Capítulo
muy importante en el periodismo local lo ocupa además de
las colaboraciones extraordinarias como las crónicas de la
corte -de Nombela- la gracia simpar de los satíricos palentinos
y, muy especialmente, de los poetas festivos como Sinesio Delgado
(defensor a ultranza del periodismo en verso, colaborador de El
Crepúsculo y famoso a escala nacional por haber comprado
y defendido hasta su inevitable muerte a fines del siglo, del Madrid
Cómico) que se defiende de los ataques de sus enemigos en
estos versos:
Y
a pesar de mi historia literaria
limpia,
si no brillante, se me niegan
la
sal y el agua, y tirios y troyanos
me
reputan zoquete sin enmienda
Ubaldo
Herrera de la Fuente (que firmaba con el seudónimo de Similimi
Papapí, que alaba la hermosura de una dama rica:
"Y
en el día, preciosa criatura,
se
mide por el oro la hermosura"
Donato
González Andrés, famoso por su apasionado libro Diputados
de Palencia y su Provincia -muy interesante sin embargo para el
estudio de las costumbres y las estructuras socio-económicas
de finales de siglo- demuestra una vez más la causticidad
de su pluma, en la sátira de costumbres:
Tiene
mi vecina Irene
rostro
de serafín
y
su consorte Martín
tiene...
no sé lo que tiene
pero
la casa mantiene
sin
sueldo, rentas ni hijuela,
con
un lujo que revela
que
es su mujer una alhaja;
y
aunque él dice que trabaja,
¡que
se lo cuenten a su abuela!
Por
el estilo, en El Crepúsculo y en los periódicos subsiguientes
la poesía-festiva o no, ocupa un gran espacio en la prensa
palentina Augusto Villabrille "Clotaldo", Manuel Junco,
autor de este Concierto en el Casino:
Eran
las ocho y helaba,
repleto
estaba el salón (...)
Hubo
tormenta de notas
Y
mucho do, si re sol.
Lino
González Ansótegui, sastre, cojo, satírico
explosivo:
Casi
todos los periódicos
están
disgustados porque
el
gobierno de Silvela
que
es un gobierno de ole,
podrá
nombrar desde ahora,
prescindiendo
de elecciones,
ediles
y diputados,
allí
donde se le antoje...
Tomás
del Mazo "Tedeleme", Paco Vighi (con su famoso Romance
de la vida y muerte del Río Carrión y varios artículos
sobre el nacimiento del fútbol en Palencia, el cine en Palencia,
recuerdos de infancia), y otra serie de escritores aparecen habitualmente
en las secciones de nuestros periódicos en los que siempre
persiste un interesante fondo cultural.
Hay
que agradecer a Buisán Cítores este primer ensayo,
esclarecedor y ordenador de nuestra prensa, sobre el que sabernos
va a volver a insistir con más fuerza. Ello nos permitirá
conocer mejor a nuestras gentes, a los hombres y a la sociedad de
fines de siglo hasta la de nuestros días, hábilmente
reflejada no sólo en los poetas festivos, sino también
en la contratación con las Agencias de noticias -la sed de
noticias era grande en unos tiempos sin televisión ni radio-,
en el transparente mundo de ensueños de la publicidad que,
acertadamente, tampoco olvida el autor de este interesante trabajo,
en las esquelas, en el modo de titular las noticias...
En
cuanto constituye el periodismo como reflejo de una época.
Esos vasos de los periódicos que si de momento no sabemos
para qué sirven exactamente, pasados los años sabemos
que al menos sirven como espejos de una época, espejos de
los que ni la moderna historia, ni la moderna literatura, ni los
estudios de las diversas ciencias y artes pueden prescindir. Así
parece confirmarlo, en nuestro caso, el hecho de que, entre otros
muchos investigadores de nuestra prensa, Mariano Fraile Hijosa haya
rebuscado últimamente -para su último discurso de
apertura del curso en la Institución Tello Téllez
de Meneses, en cuyas publicaciones aparecerá pronto su trabajo-
el tema de la acción social en Palencia (1869-1920); Blanca
Herrero Puyuelo, el origen e historia de nuestros sindicatos -de
muy próxima aparición, en las publicaciones de la
Caja de Ahorros y Monte de Piedad-, Beatriz Saracho, las diversas
manifestaciones de la música en nuestra provincia..
Esa
y no otra es la grandeza y la servidumbre de la prensa, que si en
todas partes resulta siempre reveladora, en una provincia íntima
y pequeña como la nuestra raya los límites de la intimidad
familiar.
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