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Página
cultural del diario 
Número
21. 3
de Marzo de 1983.
Guías
de forasteros: Cuatro
guías turísticas y algunas guías más
Palencia
es una provincia que, desde siempre, ha contado con abundante
bibliografía sobre sus contenidos y sus valores turístico-culturales.
Algún
día haremos una recapitulación de unos cuantos
libros que llevan el monográfico título de Palencia.
Ahora
vamos a ocuparnos en las habituales Guías Turísticas
generales, en las que esta incipiente década del 80
ha habido ya sus cambios importantes.
Empecemos
diciendo que. dentro de este siglo, el adelantado en la materia
fue Ambrosio Bengoa que con su Palencia y su provincia Guía
del turista, obtuvo un éxito sin precedentes. por lo
cual el autor recibió en el Hotel Central Continental
el 9 de mayo de 1920 un multitudinario homenaje de sus agradecidos
paisanos y una larga serie de felicitaciones y, de críticas
favorables, que le dieron fama de alcance internacional y
le obligaron a realizar otras guías y trabajos del
mismo carácter.
En
1932 vuelve a repetir la obra. ampliándola con el título
de Palencia- Guía del turista (Noticias de Palencia,
16-12-82). A medio siglo de distancia, la Guía de Garrachón
resulta una curiosa vitrina. llena no solo de repantigados
señores que muestran orgullosos su agrupación
como miembros de diversas colonias palentinas -la de Reinosa,
la de Madrid. la de Santander... todas ellas rebosantes de
palentinismo por los cuatro costados- sino de sabrosos anuncios
de chocolates, de detallados estudios sobre los centros culturales,
de abundantes rutas provinciales y hasta de seis curiosas
rutas para visitar la capital de la provincia. con el fin
de obtener casi microscópicas visiones de nuestras
bellezas artísticas desde diversos puntos de enfoque.
Inolvidable asimismo por la serie de personas entrañables
y de los románticos nombres de las tiendas y, establecimientos
públicos, que la guillotina del tiempo ha borrado de
forma inexorable a golpe de piqueta en una Palencia tan renovada
desde sus cimientos que apenas si nos queda ya ni el barrio
de La Puebla. Nombres, monumentos, fotografías, instituciones
culturales y recreativas no son sino la imagen de un bello
y borroso daguerrotipo.
Síguela
la Guía turística de Palencia y su provincia,
premiada a D. Valentin Bleye por la Excma. Diputación
Provincial en 1953. La última edición. con la
Torre de San Miguel en la portada, es de 1977 y está
ampliamente revisada por la Institución Tello Tellez
de Meneses. Al frente, este interesante texto de Víctor
de la Serna: Palencia, esta provincia vertical como Burgos,
es la concentración más fuerte de motivos turísticos
arqueológicos que hay en España. Si se trata
de la arquitectura románica, es la más rica
concentración de Europa y, por lo tanto, del mundo.
El
Dr. Casas Carnicero, prologuista de esta tercera edición
aclara a la entrada del prólogo: Nos gustaría
poder decir como presentación: Esta es nuestra provincia.
Pero esto sería falso. Nuestra provincia es algo bastante
más complejo de lo que dice este librito. Puede ser
quizás guía de un primer contacto con ella.
Puede servir de recordatorio e incluso información
para quienes llevamos muchos años en ella. Es una guía
para el turista, pero es algo más y algo menos que
esto.
La
Guía de Bleye, que ha venido sirviendo casi de único
libro de consulta para el turista en los últimos 30
años, constituye un indudable acierto por su brevedad
y por sus certeras puntualizaciones. Está hecha en
razón principalmente del turista más o menos
culto o interesado por nuestros monumentos y nuestra historia.
Los datos eruditos están cuidadosamente compendiados
de forma que su lectura, sin resultar pesada, resulte ilustrativa.
Su formato de bolsillo y su abundante ilustración vienen
a favorecer los fines apuntados. Tal vez, por cuanto el propio
Bleye era consciente de que una parte importante de Palencia
-su paisanaje y su paisaje más íntimo- queda
fuera de la Guía- había ido escribiendo una
serie de crónicas en El Diario Palentino que el propio
periódico recogería en 1950 en forma de libro
con el título de Rapsodia de la Ciudad abierta -portada
de Ricardo Cesteros- que ahora la Caja de Ahorros y Monte
de Piedad acaba de publicar nuevamente con una ilustración
musical que sin duda hace ilusión a la primera palabra
del título. En ella predomina lo musical y lo auditivo,
así como ese complemento que en la Guía se echa
de menos, como bien señala Ángel Casas en el
citado prólogo: Hay algo que no podemos describir paso
a paso a nuestros lectores y este algo forma parte de nuestra
provincia y debe estar al alcance de quienes intentan conocernos:
me estoy refiriendo a nuestros hombres.
Esos
hombres y otras muchas cosas están presentes en de
Rapsodia de la Ciudad abierta.- Dietario lírico, escrita
en prosa de periódico pero con frecuente evasiones
hacia la poesía: Si Castilla es algo en la Historia
del mundo, si representa nada menos que un verbo y una proyección
cultural buscando los derroteros de la rosa de los vientos
... todo esto -nosotros lo sabemos mejor que nadie- se forjó
en estas tierras pardas, en estas llanuras despejadas, desde
los valles de Campoo hasta los trigales del Cerrato. Tal fue
la célula generatriz (Mensaje de remenbranza).
En
las singladuras del Canal: Las barcas del Canal de Castilla
van a navegar con tracción mecánica. Con ello
va a terminar la poesía anfibia de estas naves de tierra
adentro que, como los mitológicos centauros, participaban
de una doble naturaleza: eran mitad barco, mitad yunta.
En
El tío Mentiroso: Aún nos parece escuchar su
cantata monocorde y, con un mismo diapasón grave y
lastimero: ¡ElDiariooooooo Paleeeeen ... tinoooooo!
Más que un pregón era una melodía en
"mi bemol", que tenía ciertas reminiscencias
de canto gregoriano.
En
La melodía del silencio: Hasta ayer fue Palencia una
privilegiada ciudad en la que todavía el silencio era
posible. Le llamábamos entrañablemente "la
ciudad del silencio"...
En
El crimen del ermitaño: el relato asonantado, en viejo
romance de juglaría...
Veinticinco
de noviembre
El
pelado Otero escalan
Y
en la casa de la ermita
Suena
las aldabadas
Y
por el estilo, los recuerdos de la fiesta de El Corpus, del
Bolo de la Paciencia, de la Romería de San Marcos,
de Manolo el Gitano, de El Birria, de El hombre de los pájaros
adivinadores...
La
otra Guía importante es de la Editorial Everest, "edición
española a color, de Cayetano Enríquez de Salamanca
(León, 1980). Lógicamente prima la imagen, muy
buena por cierto, en la mayoría de los casos y muy
apta para quienes en una primera impresión se llevan
grabada en sus pupilas esa inolvidable prestancia del arte
palentino, esa excepcional riqueza artística a que
ya había hecho alusión Víctor de la Serna.
La Torre de San Miguel de la portada o El Cristo del Otero
de la portada interior, son un ejemplo de la belleza de la
edición.
El
carácter práctico de la misma salta a la vista
y su valor de difusión de nuestro arte e evidente.
Se titula -como las guías que a continuación
voy a citar- Palencia, a secas. Se cierra con unas páginas
amarillas "Información práctica de Palencia",
en que junto a un índice por pueblos se añaden
servicios necesarios, nociones de gastronomía y otras
referencias útiles al turista.
Obra
de José María Gallego es asimismo Palencia,
editada por la Caja de Ahorros y Préstamos, tamaño
folio con excelentes ilustraciones en color, en la que junto
a algunas aclaraciones literarias sobre El Cristo de la Claras
y El Otero, se añaden amplias reseñas de las
rutas turísticas, ocupando un espacio especial la Montaña
Palentina. La sobriedad en la redacción del texto y
la nitidez de las ilustraciones son sus características
más notables.
En
diciembre último, la Excma. Diputación Provincial
ha presentado su Palencia, de original formato muy alargado
y con vistosas y originales fotografías. En el interior
se añade: Guía ilustrada de Palencia y su provincia.
El texto es de Justino López y la ilustración
de Miguel Martín, Florencio Domínguez y de los
Archivos de ICONA y de la Secretaría de Estado de Turismo.
Con
el texto, moderno y breve -sin erudiciones- hay que destacar,
junto a la belleza de la ilustración, la certera selección
de las diversas rutas, magníficamente extractadas en
gráficos adecuadamente colocados al principio de cada
zona. Se divide en: I.- La provincia de Palencia. II.- Monumentos
y obras de arte. III Rutas: ruta del Cerrato, del Camino de
Santiago, de los Alcores, de los Campos Góticos, de
la Valdavia, del Románico Palentino, del Agua y del
Paisaje, del Arte Romano. IV.- Otras cuestiones: comida y
bebida, la artesanía, fiestas y folklore, el deporte
y la salud.
Lleva
también en páginas sepias sueltas, una larga
lista de servicios como hospedajes, bibliotecas y museos,
talleres de reparación de automóviles, agencias
de viajes, cines...
A
lo que se añade un mapa de la provincia, abundancia
de gráficos y un interesante índice de pueblos.
La
lista de trabajos sobre nuestra provincia no terminaría
si no añadiéramos los libros especializados.
Sólo ha sido este un asomarse a los habituales cauces
de difusión de nuestra cultura y de nuestra belleza,
de nuestro paisaje y de nuestras gentes, algo que en la década
de los 80 estamos seguros, a juzgar por los primeros síntomas,
alcanzará una enorme expansión y en la que la
literatura hasta ahora existente sobre el tema no será
más que el entrañable y lejano quicio, el punto
de arranque o la piedra angular del cimiento en este afán
de dar a conocer lo que bien merece ser conocido y admirado
de todo el mundo, en primer lugar -por supuesto- por nosotros
mismos y por nuestros hijos.
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