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Página
cultural del diario 
Número
23. 24
de Marzo de 1983.
Libros
y autores: 14.-
Carlos Urueña González: "Tiempo del hombre"
A
dos días del nacimiento de la primavera, del lejano
Día de la poesía, de los viejos recuerdos, de
los triunfales años florales, de pronto, el número
101 de la colección Rocamador, Tiempo del hombre, de
Carlos Urueña:
Aún
queda primavera en nuestras manos
en
este caminar de cada día
donde
se esconde la extensión del tiempo,
el
grito acusador de tanto olvido
con
auroras que van, mueren y vuelven
a
engendrar esperanzas en los pechos..
Así
de palmariamente, una declaración de nuestro más
veterano poeta, Carlos Urueña, nacido en Villagarcía
de Campos en 1911, fuera ya del trabajo que no sea el de torcedor
de la poesía. Y esta poesía, todavía
-y ya es decir- en el cerrado círculo de la esperanza,
de la añoranza, del recuerdo... cerrando una especie
de trilogía compuesta por los otros dos libros del
autor: Presencia del recuerdo (nº 22 de la Col. Rocamador,
1963) y Memoria del hombre (Tecnigraf, Venta de Baños,
1978). Desde la añorada infancia y juventud de Villagarcía
de Campos:
Aquí
está la presencia de mi verso y mi canto,
Villagarcía
en sueño de la moza y el mozo...
(...)
Sobre las manos de la túnica del tiempo
arropando
lluvias de antiguos corazones (...)
Un
álamo y un chopo, carretera.
Desnudez
del paisaje, sinfonía
del
, hombre que trabaja cada día
con
pasión de imposible primavera.
A
la realización plena de la persona en Palencia, a la
que el poeta se aferra desde 1942.
Aquí
nace su vocación de poeta, aquí crece, espolea
hábilmente por Gabino Alejandro Carriedo, entonces
también en el Instituto Nacional de Previsión.
Después vendrá la presentación a José
María Fernández Nieto, con quien alternará
primero en Nubis y luego en Rocamador, con fidelidad insoslayable
hasta la fecha. Fruto de esa amistad, de ese continuado aprendizaje,
de una colaboración permanente con numerosos actos
poéticos en la capital y en la provincia, numerosos
premios en los Juegos Florales, incluso -como desarrollo lógico
de un grupo de amigos poetas- las participaciones en Página
al viento- de Alamo Salazar- en la Revista hablada Juan de
Baños, dirigida por Andrés Quintanilla. Es esa
la Palencia que late por Memoria del tiempo: elegía
a Jorge Manrique desde La Nava, Poema a Unamuno, Poema del
sueño de mis hijos...
Amanecer
en Peña Aguilón...
Estoy
en Aguilar, entre el ensueño
del
Pisuerga que en rocas campanea (...)
Y,
como siempre, al fondo, el eco de la infancia:
Con
ojos llenos de luces
de
una infancia que aletea
vi
dos paisajes distintos
desde
la sed de la gleba (...)
El
alma en meditaciones
como
paloma se eleva (...)
Y,
debajo, la subyacente imagen de Torozos. Finalmente, cerrando
la trilogía, este Tiempo del hombre:
Si
existir es beber del mismo vaso
que
se apura hasta el límite del día,
amar
es, compartir esta alegría
que
vamos estrenando a cada paso (...)
Unidos
bajo el alba que clarea
seguiremos
la recta del camino
llevando
blanco el pan y negro el vino
a
la luz que en la cúspide campea.
Así,
paso a paso, libro a libro, recital a recital, Carlos Urueña
en la cúspide del camino, en la recta final de Nubis
-de la que cada vez van quedando menos compañeros del
camino-, de Rocamador que en 1980 cumplía Bodas de
Plata y, a mi entender, cerraba como grupo de poetas, por
más que en esta paradójica eclosión de
la primavera (con el habitual cambio de nombres en los movimientos
poéticos P.I T.T.M., 43, pero no cambio de hombres)
haya rebasado ya con creces el ansiado número 100 de
su colección de poemas.
Enfrenten
la otra primavera: la primavera de los jóvenes. Y,
como ellos mismos dicen de los no tan jóvenes, de uno
de los cuales Manuel Bores Treceño traigo hoy a estas
páginas una muestra de otra manera de hacer la poesía.
Frente
a la eclosión de la poesía de ayer, la eclosión
de la poesía de hoy, de la que -con el mayor interés
posible- también tenemos que ir tomando conciencia.
Poesía sin Juegos Florales, con publicaciones en revistas
y en números a ciclostil, de ediciones no venales y,
en definitiva, para amigos... Pero con su mensaje también
dentro, con su inquietud acaso con sordina silenciosa, con
su virtuosismo incluso a cuestas, como de hombres que, a su
vez, han pasado ya por otras experiencias poéticas.
Poetas
de Palencia
Incluye
el poema "La pregunta" de Manuel Bores Treceño.
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