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Página
cultural del diario 
Número32.
24 de Mayo de 1983.
Itinerario
Manriqueño
Los
poetas van hacia su cuarto encuentro en la poesía de
la postguerra con la sombra de Jorge Manrique.
Pero
esta vez no es Paredes de nava (Primer y Segundo Encuentro)
ni la provincia entera y más en concreto la Excma.
Diputación Provincial, incomparable marco del V Centenario
-de repercusión mucho más allá de nuestras
fronteras-, sino que el objetivo es Santa María del
Campo Rus, en Cuenca, una villa cercana al castillo de Garci
Muñoz, donde todavía siguen diciendo muchos
manuales de literatura, equivocadamente, que murió
nuestro poeta universal.
Fallo
del V Premio Jorge Manrique, en la Casa de Palencia
Es
la noche del sábado 21, una noche lluviosa, con nieve
incluso a la altura del Guadarrama. Los poetas llegarán
a Madrid a buen puerto, ese entrañable y acogedor refugio
de la amistad y de la cultura que es la Casa de Palencia,
en Bailén, 12. Está a terminar la noche del
sábado en la frontera con el domingo. Al rayar la medianoche,
cuando ya se ha terminado la animada cena literaria, la animación
va subiendo en las habituales caras amigas de la tertulia:
el presidente, Lorenzo Rodríguez Durántez, Felipe
Calvo, Julia Arroyo de Vighi... y un largo etc. de más
de doscientas personas. Un locutor anuncia que se van a abrir
los sobres ya seleccionados por el jurado formado por Ángel
López, Pepe Hierro, los palentinos Manuel Carrión,
Javier Villán, José María Fernández
Nieto... Se están celebrando los habituales sorteos
de cestas de flores para las numerosas señoras asistentes
al acto literario y la tensión está al máximo.
Poco
después se abre la primera plica: el accésit
de premio, edición y 20.000 pesetas corresponde a Elegía
del palomar redondo. El ganador, el poeta palentino Marcelino
García Velasco. La grata noticia se recibe con un aplauso
general.
Sube
la tensión. El ganador del premio es el poeta de Tomelloso,
Valentín Arteaga, con Heterobiografía transparente.
Arrecian
los aplausos. Se inician las interminables y animadas despedidas.
El grupo de poetas que ha de participar en los actos de inauguración
del monumento a Jorge Manrique en Santa María del Campo
Rus queda citado para las nueve de la mañana del día
siguiente. Hay que llegar a la localidad conquense un poco
antes de las doce y media.
Hacia
Santa María del Campo Rus
Desayuno
rápido en una de las contadas cafeterías que
los domingos están abiertas a esas horas y carretera.
De Madrid a Ocaña, con muy poca circulación
en carretera y muchas ideas dando vueltas en la cabeza:
En
la su villa de Ocaña
Vino
la Muerte a llamar
A
su puerta
Dicendo:
"Buen caballero
Dejad
el mundo engañoso
E
su halago,
Vuestro
corazón de acero
Muestre
su esfuerzo famoso
En
este trago".
Y
mientras uno sigue imaginándose al Conde de Paredes
cercado por la muerte en su villa, lejos de los campos de
batalla, inexorablemente emplazado por la insidia del cáncer,
el coche sigue avanzando carretera de Albacete a Alicante
hasta Las Madroñeras, en el kilómetro 156. Allí
desviando en dirección a Cuenca, tras pasar Alberca
del Záncara, se desemboca en Santa María del
Campo Rus donde el señor alcalde y las buenas y acogedoras
gentes de La Mancha nos esperan al pie del nuevo monumento
esperando la hora del homenaje. El monumento todavía
está envuelto en el misterio de la tradicional sábana
que lo cubre.
Se
inicia el homenaje en la iglesia, situada en la misma plaza
en que se halla instalado el monumento. Las gentes escuchan
con un atento silencio, casi religioso y aplauden las actuaciones
con fervorosa emoción. Presiden el acto el director
General del Libro y Bibliotecas, Ilmo. Sr. Don Jaime Salinas,
hijo del excelente poeta Pedro Salinas, para quien el Director
General tiene unas breves pero emocionadas palabras por su
relación con la obra manriqueña en el hasta
ahora insuperado estudio Jorge Manrique o tradición
y originalidad. Expresó su lógica emoción
de encontrarse en el lugar de la muerte de Jorge Manrique,
inmerso en unos paisajes y unos temas que él conoció
de muy niño en casa de su padre, al otro lado del Oceáno.
Son
en palabras del señor alcalde y diversos poetas como
Manuel Carrión, que presentara al grupo palentino que
encabeza José María Fernández Nieto,
Juan José Cuadro, José Miguel de la Fuente Ruiz,
un servidor y leen sus versos, entre otros, José Gerardo
Manrique de Lara, lejano descendiente de Jorge Manrique, Rafael
Fernández Pombo, por Toledo algunos poetas locales.
Al
terminar se inaugura el monumento. Previamente, el escultor,
Manuel Alonso Reguillón ha mentalizado al auditorio
que el monumento se ha hecho con varias columnas de la iglesia
antigua, cuyas rodelas ha habido que recoger por dispersos
lugares de la villa por donde se hallaban esparcidas. Los
vecinos habían contribuido aportando las ideas y los
materiales. Contra este fondo emocional y tradicional, contra
este monolítico grupo de columnas de la vieja iglesia,
agrupadas para servir al mismo tiempo de fuente, con la inscripción
Nuestras vidas son los ríos y en las que se grabaran
además textos de Vicente Aleixandre y de Jorge Guilén,
expresamente enviados por sus autores para tal fin, la estatua
en bronce de nuestro poeta tan expresivamente modelado, que
pese a la desproporción entre bronce y granito su figura
queda excepcionalmente resaltada. Es el Jorge Manrique agonizante
en una mitad de su cuerpo que ya es pasto claro de la muerte
insuperablemente plasmada en una de sus manos y la otra mitad
del cuerpo en tensión vivificadora hacia la esperanza
al encuentro del agua que cae desde lo alto del monumento
en forma de fuente como un milagro siempre esperado por los
campesinos de la región.
Aplaudida
la excelente realización del monumento a la que tanto
contribuyeron los dibujos y estudios de formas del pintor
Leon Coullaut, también presente en la emocionada ceremonia
de la inauguración, los invitados se dedicaron a conocer
Santa María del Campo Rus.
Luego,
la tradicional comuda con intervención a los postres
del poeta palentino Juan José Cuadros y otros participantes,
con cierre a cargo del Ilmo. Sr. Director General del Libro
y Bibliotecas.
Al
regreso, por la carretera de Valencia-Madrid (la otra vía
de visita del monumento), los poetas palentinos que habían
tenido allí el encuentro con el palentino José
Miguel de la Fuente Ruiz, a quien todavía no conocían
más que a través de los versos en su día
publicados en los Reencuentros palentinos de este periódico,
tuvieron la suerte de conocer el todavía recién
editado Acento circunflejo (que se presentará el próximo
viernes), libro publicado en colaboración con un complejo
colectivo de pintores y poetas de Aranjuez y Ocaña.
Por el poeta catedrático de griego en el Instituto
de Aranjuez tuvieron asimismo conocimiento de la repercusión
en Aranjuez de nuestro V Centenario de Jorge Manrique y de
los actos paralelos organizados por los poetas de aquella
zona en "la su villa de Ocaña" en 1979.
Al
regreso, la emoción de conocer los lugares del itinerario
manriqueño: Castillo de Garci-Muñoz, Monasterio
de Uclés, es especie de Escorial en que yacen, en la
fosa común probablemente, los restos de nuestro gran
poeta.
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