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Página
cultural del diario 
Número
37. 30 de Junio de
1983.
Dos
noticias de guías
Las
guías, género entre nosotros tan extensamente
cultivado que hemos tenido que venir permanentemente -incluyéndolas
entre nuestras recientes publicaciones, vuelven a ser ahora
noticia, por razones diversas:
La
guía ilustrada de Palencia y su provincia, cuyas excelencias
ya hemos subrayado en Noticias de Palencia del 3-3-83, por
haber obtenido la mención de libro turístico,
título que a nuestro entender tienen muy merecidamente
ganado.
La
Guía de la Villa Romana de Quintanilla de la Cueza,
porque va a tener una "paraguía" o lo que
resulte en un interesante cómic de Peridis, del que
se ha dado reciente noticia en este periódico.
Literatura
palentina: El otro Martín Santos
Si
ahora, que es época de exámenes, preguntamos
a cualquiera de nuestros estudiantes por Luis Martín
Santos, el novelista, la respuesta es rápida y segura:
el autor de Tiempo de silencio.
Si
seguimos ahondando en la pregunta, la mayoría conocerán
a fondo la novela, la problemática social planteada
en la misma, los enormes aciertos estilísticos...
Si
indagamos datos sobre el autor, nos dirán "de
carrerilla" que nació en Larache (Marruecos) en
1924, que cursó medicina en Salamanca y se doctoró
en Madrid en 1947, que fue director del sanatorio psiquiátrico
de San Sebastián y amigo de Aldecoa, Sastre, Juan Benet
y que murió en accidente de automóvil de 1964.
Alguno,
muy empollón, nos añadiría los títulos
de dos obras suyas publicadas después: Apólogos
(1970), y Tiempo de destrucción (fragmentos de una
obra, publicados por J.C. Mainer).
Pero
si contestamos que no, que no nos referimos a ese famoso novelista,
sino a otro excelente novelista, también de nombré
Luis Martín Santos, catedrático de Filosofía
por más señas, palentino de nacimiento y de
juventud -perteneciente al grupo NUBIS como poeta y ensayista
palentino, cuya foto y la de su mujer, Pilar Rojo Nogal, adjuntamos
para más fácil, identificación- serán
muy pocos los palentinos menores de 50 años que sepan
exactamente de quien hablamos.
Me
temo que los más curiosos se atrevieran incluso a ir
a las librerías 'y a preguntar por El combate de Santa
Casilda, de Luis Martín Santos.
La
reacción de muchos libreros oscilaría entre
el asombro y la negativa: Que no, chaval, que Tiempo de silencio.
¿El
combate de Santa Casilda? ¿Y a tí quién
te ha contado ese cuento?
Pues
si, señores, sí. El combate de Santa Casilda
es la obra de uno de nuestros mejores narradores palentinos.
La
fatalidad de tener el mismo nombre y los mismos apellidos
que otro muy conocido y genial novelista ni quita ni pone
mérito, aunque es cierto que hace prácticamente
imposible la comercialización del libro.
Hagamos,
por tanto, primero su ficha, por si alguien (me temo que no
será fácil) tiene la suerte de encontrarlo por
alguna de nuestras librerías.
Martín
Santos, Luis.- El combate de Santa Casilda, Madrid, 1980,
Akal editor, Colección Sibyla.
La
novela, excelentemente editada, empieza así: El alimoche
gira en redondo su vuelo. Tras él, había sentido
una ligera vibración en el aire pesado de la tarde.
En efecto, en la transparencia azul, un gorrión asciende
torpemente, batiendo sus alas con desorden. La rapaz, pausada,
ceremonial, pone la proa hacia el pájaro incierto,
y la caza comienza con la seriedad de un rito, sanguinario.
Alertado el gorrión, aprieta plumaje y se apresta al
juego de la muerte.
Así
de concisa, de poética, de exacta en la adjetivación...
es la prosa de nuestro desconocido novelista Luis Martín
Santos, hermano de Gonzalo Martín Santos, el autor
de La torre, el puente y el río (Dietario íntimo
de Puentecillas) (Imprenta Provincial, 1959), del que ya me
he ocupado en otra ocasión (Noticias de Palencia,1975-1983).
Trece
son los capítulos: Saturio, Hilario, Teonia, René,
Las horas, El sermón, Amadeo, Fámulo, La comitiva;
Titulcia, El prendimiento, Hipnos, Muerte.
Excepcional,
la estructura, nada fácil de comprender.
Creciente
el ritmo del libro, en el que la magia del número 13
y la parábola de la muerte (obsérvese su presencia
en la entrada y en el fin del libro) juegan a lo largo de
la novela las múltiples partidas del poder imaginativo
de este profesor filósofo, cuyas palabras están
permanentemente transidas de símbolos y metáforas.
Uno
más de nuestros narradores, en una Palencia, donde
la abundancia de poetas no nos ha dejado ver desapasionadamente,
-hasta hace muy poco, acaso hasta esta década- la presencia,
si menor en número, no menos importante en calidad,
de narradores como César Muñoz Arconada (Ver
los últimos estudios de Gonzalo Santonja Gómez
y César Augusto Ayuso; Publicaciones de la Institución
Tello Téllez de Meneses 47 y 48 respectivamente) o
este nuestro olvidado y valioso Luis Martín Santos,
a cuya primera novela publicada -tiene otras inéditas-
acabamos de hacer referencia.
Poetas
de Palencia
Incluye
el poema "Yo sé que estás ahí, madre"
de Jaime Federico Rollán Ortiz.
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