Jesús Castañón

Estudios

25 años de Tres Trilogías

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Se cumplen 25 años de Tres Trilogías, de Jesús Castañón, una antología poética editada por la Diputación de Palencia en 1976, en el número cinco de la Colección Pallantia.

Recoge parte de la producción poética de Jesús Castañón, entre 1960 y 1975.

La portada es de Germán Calvo y lleva ilustraciones de diversos pintores: Demetrio Cascón, Antonio Carriedo, Ángel Cuesta, Fernando Escobar, Alfredo González, Victorio Macho, J. Martínez Abades, Jesús Mateo, Jesús Meneses, Alejandro Mieres, Rafael Oliva, Ambrosio Ortega, J. Damián Simal y Fernando Zamora. Y también contiene fotografías de Luis Caña, Cine-Foto Fernando, Foto Fede y Foto Esteban, así como ilustraciones musicales a cargo de Andrés Moro.

El libro se organiza en tres partes: el tiempo, como hilo que une los sucesivos momentos vitales; el espacio como área de acercamiento a los demás y al entorno que nos rodea; y la muerte, como último peldaño y confluencia de toda trayectoria vital.

 

 

Trilogía del tiempo

 

Comprende las obras: Romances de Grisú (1961 y 1962), Pirueta blanca (1967 y 1969) y Marea de retorno. (1961 y 1968).

 

Romances de grisú reproduce la segunda edición, de 1962, que contenía una nueva sección de 25 poemas con el título de “Nuevos romances”. En un total de 56 poemas expresa la identificación con la mina y los mineros de la infancia del autor.

 

Pirueta blanca había aparecido por primera vez en el número 60 de la Colección Rocamador, en 1967, y la segunda edición en 1969 con ilustraciones musicales de Andrés Moro que habían sido estrenadas en el Instituto Jorge Manrique el 23 de abril de 1969. El dibujo de la niña que aparece en la portada fue hecho por Demetrio Cascón, profesor de dibujo del Instituto Marqués de Santillana, de Torrelavega. Son 33 poemas que cantan sus movimientos, sus juegos, las retahílas o las nanas que la adormecen.

 

Marea de retorno, publicado parcialmente en el semanario Comarca de Mieres en los años 1961-1962 y 1968-1969, contiene los recuerdos de la infancia y la adolescencia: la tierra natal con sus paisajes, los familiares y amigos, los alumnos y los hijos. Es un repaso de lo vivido con amor y esperanza, aunque destaca la constante presencia de la muerte, según indica Fernando Lázaro Carreter en la introducción a este conjunto.

 

 

Trilogía del espacio

 

Abarca los títulos: Rueda del girasol (1964), Cancionero de proa (1967) y El rey de las estrellas (1968).

Rueda del girasol, editado en el número 44 de la Colección Rocamador, aparece en 1964 e insiste en la soledad y angustia de la ciudad. Gran parte de los borradores de este libro fueron escritos durante una excursión del autor desde Algeciras a Ronda. El paisaje escarpado de la zona le había impresionado tanto que, además de sentirse flotando en el aire, le hizo olvidar el trajín de la ciudad y del puerto, del comercio y del contrabando. Consta de tres partes, pero la más significativa es la segunda porque en ella refleja la ciudad por la que pasea solitario y añorante.

 

Cancionero de proa ve la luz en 1967 y refleja las experiencias viajeras de los primeros años de profesión. El tren acabará convirtiéndose en símbolo de la vida, del correr hacia la mar (la muerte) cruzándose con gentes a quienes invita a unir sus manos. También ve el mundo desde el parabrisas del coche o desde la escotilla del barco.

 

El rey de las estrellas data de 1969 y en él mira desde las escafandras de los astronautas. La noche de la llegada del hombre a la luna, el 20 de julio de 1969, popularizó la frase de Neil Amstrong: “Un pequeño paso para un ser humano, pero un paso gigante para la Humanidad”. El autor aprovecha esta ocasión para trasladar a la luna todo el silencio y la soledad de los hombres.

 

 

Trilogía de la muerte

 

Lleva como introducción El segundo jinete (1969) y le siguen El río de mi sombra (1970) y Los ojos de los muertos (1972). Pliego de descargo (1975).

 

Trilogía de la muerte aparece en 1974 con prólogo de Casilda Ordóñez. Tiene cuatro partes.

 

La primera, muy breve y a modo de introducción, se titula El segundo jinete (1968). En ella se anuncia el final irremediable que a todos nos aguarda.

 

El río de mi sombra se publica en 1970 y es el resultado de la meditación frente al mar Cantábrico en la playa de Gijón. El autor se siente como un río próximo a su desembocadura y a la que se dirige de manera imparable.

 

Los ojos de los muertos sale en 1972. Es una visión de ultratumba, rodeado de cadáveres y a punto de convertirnos en uno más.

 

En Pliego de descargo mira de frente al Cristo tendido en la Plaza Mayor de Palencia, pidiéndole que oiga el dolor de los hombres y que con su muerte nos ayude a superarlo.

 

 

 

Escrito por María Ángeles Rodríguez Arango