Jesús Castañón

Estudios

Tres Trilogías, según Lázaro Carreter

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El pasado 4 de marzo de 2004, falleció el lingüista Fernando Lázaro Carreter cuya trayectoria profesional abarca facetas como autor de manuales de enseñanza, como estudioso de la literatura y la lingüística y como autor y crítico teatral. Publicó más de cien monografías, fue director de la Real Academia Española entre 1991 y 1998 y obtuvo numerosos honores como el Premio Internacional Menéndez Pelayo o los galardones periodísticos Manuel Aznar, Mariano de Cavia y Miguel Delibes.

 

En 1976, Lázaro Carreter tuvo a bien escribir el prólogo de Tres Trilogías, obra editada por la Diputación Provincial de Palencia. El 14 de octubre de 1976 en carta enviada desde la Real Academia Española aceptaba la propuesta de la siguiente manera: “¿Qué decirle sino que me honra prologar un libro tan hermoso de cuerpo y alma?”

En dicho libro Lázaro Carreter expuso sus opiniones sobre los libros que componían esta recopilación y a los que consideraba como un solo poema que desarrolla facetas de sentimientos y emociones.

La trilogía del tiempo comienza con Romances de grisú, en la que además de destacar cómo les unía el carbón (Jesús Castañón en los productores, Lázaro Carreter en la distribución a los consumidores), comentaba las escenas de pesadumbre y el sobrevuelo de la muerte, los héroes destrozados, los llantos, las explosiones y los poemas cortos y populares que se clavan en el alma.

Esta visión temporal se completa con Pirueta blanca, visto como un diálogo con la hija y un mundo de emociones para ahuyentar la tristeza, y Marea de retorno para representar el amor, la amistad, el recuerdo, la esperanza y el dolorido sentir.

La trilogía del espacio cuenta con Rueda del girasol, como recorrido de nuevos rumbos y un tono muy lírico y de meditación sobre el arte, que da paso a un mundo de imágenes, penas, presagios, sensaciones en desplazamientos... recogidos en la aventura espacial de Cancionero de proa y el predominio de los sueños humanos y el silencio en El rey de las estrellas.

Finalmente, la trilogía de la muerte es presentada por Lázaro Carreter como un ámbito de presentimientos, escalofríos y desesperanza. El segundo jinete aparece como un Apocalipsis que barre la vida y la dicha. El río de mi sombra registra la muerte apacible en la que el hombre toma de conciencia de ser para morir. Y en Los ojos de los muertos reflexiona sobre la sensación de convivir entre cadáveres. Esta visión se remata con Pliego de descargo, obra que más le gusta a Lázaro Carreter y que presenta a Dios en la vida diaria de las personas, en Castilla y Palencia.

En resumen, Lázaro Carreter prologó Tres Trilogías captando la vida de su autor como un flujo de intensas emociones en el que alcanzaban una especial fuerza la ternura y el dolor de la cuenca minera en la que los hombres arrancan carbón para convertirlo en pan.

Escrito por Jesús Castañón Rodríguez