Jesús Castañón

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Página Cultural 6

Página cultural del diario Noticias de Palencia

 

Número 6 . 18 de Noviembre de 1982.

Poetas de Palencia

Incluye el poema "Morir aquí", de José María Fernández Nieto.

Elogio del Bolo de la Paciencia

Ahí, a la entrada del nostálgico Puentecillas (antes Las Puentecillas: femenino, plural) duerme su gloria y su olvido El Bolo de la Paciencia. Agustín Tinajas Melgar -don Agustín, el viejo profesor del Instituto Jorge Manrique, que había también sido alumno primero y profesor después en el Instituto Viejo- por la actual calle Salvino Sierra, en la parte de atrás de la catedral ha sido su principal cronista y defensor.

Hoy pasan jóvenes a orillas del río, displicentes, a lo que más echando una breve mirada a esta histórica piedra, sobre la que han caído lluvias de tinta, elogios infinitos, que la han salvado de la desaparición ignominiosa.

El viejo Bolo de la Paciencia, en el que antaño descansaban posando sobre él sus barreños las lavanderas que venían del Carrión, aliviando un momento la carga. A veces, si era en verano, bebiendo un poco de agua del pozo de los frailes, del antiguo convento que luego se convertiría -al decir de Tinajas, que este verano nos ha abandonado- en un edificio frío e insoportable, donde cursaban sus estudios un grupo de estudiantes de aquella ciudad entrañable y cariñosa, de principios de siglo.

El Bolo de la Paciencia, por finales de noviembre tribuna de la alegría estudiantil y de las reivindicaciones estudiantiles: "Si las costumbres son leyes/ y las leyes respetamos,/ en noviembre nos marchamos./No volvemos hasta Reyes".

Añadía Agustín Tinajas -este profesor cordial a quien hemos oído tantas "historias" sobre el Instituto- que el Director del Instituto Viejo montaba en cólera, amenazaba con expedientes, con expulsiones drásticas, con.... Pero -añadía con una sonrisa maliciosa- como entonces Palencia era tan pequeña, se juntaba a jugar con nuestros padres en el Casino; ellos prometían reñirnos seriamente; él acceder al "indulto". Y en Reyes, todo olvidado.

El Bolo de la Paciencia, ahora también está en obras como toda la entrañable ciudad de Palencia.

Romances de Castilla

La Institución Cultural Simancas (Excma. Diputación Provincial de Valladolid) ha tenido el acierto de reeditar en facsímil tres obras ya inencontrables de Narciso Alonso Cortés, a quien su hija Victorina Alonso Cortés Concejo nos presenta en la primera de dichas obras (Cantares de Castilla, al igual que las otras dos, editada en Valladolid, 1982) como hombre "más conocido como investigador que como poeta, como anciano nonagenario, que como romántico ciclista en busca de los cantares de siega y de cuna que cantaba el pueblo".

Del tomo II -Villancicos y representaciones populares- se encarga, ampliándolos, Pedro Aizpurúa, director del Conservatorio Municipal de Música.

Del tercero (Romances populares de Castilla -1906-, Romances tradicionales -1920- y Romances sobre la partida de la corte de Valladolid), Ángel Manteca Alonso-Cortés, nieto del ilustre investigador, que durante algunos años ejerció su cátedra y la dirección del Instituto de Venta de Baños.

En el prólogo nos advierte ya Angel Manteca AlonsoCortés: "Es un tópico decir que las formas de vida que aún se mantienen en las formas rurales de España y Portugal... están en trance de desaparición. Por eso mismo es necesario recoger cuanto antes esa cultura"...

Tras aludir a los nuevos recogedores de esa cultura viva -Joaquín Díaz, José Delfín Val, Luis Díaz Viana...- termina haciendo votos para que "los estudios sobre el folklore y la lengua popular de Castilla se vean impulsados".

Queremos destacar la intensa participación de Palencia en esta última obra de don Narciso.

En primer lugar en los Romances populares de Castilla se encuentran las siguientes acotaciones:

Los dos amantes, generalmente conocido por El conde Olinos, y La infanta seducida, Magdalena Vallejo, 69 años, Frómista.

La niña guerrera, Gregorio Vega, 49 años, Villota del Duque.

El prisionero, Dominica Alonso, 52 años, Astudillo.

Venganza de honor, Agapita Tejedor, 21 años, Villota del Duque.

Silvana, Cándido Guerrero, 18 años, Palencia.

Silvana (II), Saturnino Mancho, 40 años, Villalobón.

Delgadina, Emiliana Martínez.

Doña Arbola (II), Saturnino Mancho.

Doña Arbola (III), Petra Gutiérrez, 42 años, Torquemada.

La muerta de sobreparto, Juliana Pino, 21 años, Palencia.

La dama pastora (II), Emiliana Martínez.

Don Bueso, Agapita Tejedor.

La reina y la cautiva, Eufemia Ruiz, 46 años, Villodrigo.

Don Belarde, María García, 23 años, Población de Campos.

La infantina, Agapita Tejedor.

La Serrana, Petra González, 43 años, Villota del Duque.

La Serrana (II), Valentin Baillo, 60 años, Villarmentero de Campos.

El Príncipe D. Juan (II), Narciso Martín, 81 años, Villalobón.

La viuda, Dominica Alonso.

La adúltera castigada, Petra Polvorosa, Población de Campos.

Fragmento, Severiana Sáez, 56 años, Astudillo.

La monja adornada, Adela Martínez, 23 años, Santoyo.

El parricida, id. id.

Doña Angela de Medina (II), Donata Gutiérrez, 22 años, Villota del Duque.

La devota (III), Petra Gutiérrez, 42 años, Torquemada.

El aviso, Petra Pérez, 42 años, Población de Campos.

Elena, id, id.

Altamar, Cándida Reguero, 18 años, Palencia.

Altamar (III), Dominica Alonso.

La romera (II), Dámaso González, 57 años, Palencia.

La mora bautizada, Anacleta Fraile, 45 años, Villalaco.

La despiadada, Dominica Alonso.

La Samaritana, Felipa González, 20 años, Palencia.

La zagala, id, id.

Camino de Belén, Lorenza García, 51 años, Villota del Duque.

María y Jesús, Anacleta Fraile.

Vergilios, María Villegas, 40 años, Astudillo.

Para los Romances tradicionales estos son los lugares citados:

La muerte de sobreparto, Astudillo.

La serrana (II), Población de Campos.

La niña guerrera, Víllarmentero de Campos.

La honra vengada, Astudillo.

El matrimonio engañoso, id, id.

Gerineldo, id, id.

La mala hermana, Villarmentero de Campos.

La madre criminal, id, id.

Altamar, id, id.

Traición del demonio, id, id.

Elena, Palencia.

Aflicción a la Virgen, Espinosa de Villagonzalo.

Oración, Astudillo.

Romances de Castilla resulta no sólo un libro útil para el mejor conocimiento de nuestro folklore castellano, sino un libro asequible en el que queda meridianamente clara la aportación de Palencia, de sus entrañables gentes -ya muertas todas, suponemos- a la labor investigadora de don Narciso Alonso Cortés y la tradicional riqueza cultural de nuestras tierras, esa que no debemos resignarnos a perder en aras de la pasividad demoledora.

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